
Enseñar a los niños a ahorrar puede comenzar con herramientas sencillas que les permitan comprender cómo administrar el dinero desde pequeños. El Banco Central de Reserva (BCR) propone utilizar el método de las tres alcancías, una dinámica que divide el dinero destinado al ahorro en tres objetivos: gustos y deseos, metas y compartir con los demás.
La primera alcancía está destinada a gustos y deseos. En ella, los niños pueden guardar dinero para pequeñas compras que quieran realizar, como un sticker, una bolsina o un juguete pequeño. De esta manera, aprenden que pueden reservar una parte de su dinero para adquirir algo que desean, en lugar de gastarlo inmediatamente.
La segunda alcancía tiene como propósito establecer metas de ahorro. En este caso, el niño puede guardar dinero poco a poco para conseguir algo que requiere una cantidad mayor y más tiempo, como una bicicleta, una actividad especial o un juguete de mayor valor. El objetivo es que comprenda que algunas cosas necesitan planificación y constancia para poder alcanzarlas.
La tercera alcancía está pensada para compartir con los demás. El dinero guardado puede utilizarse para comprar un regalo para un familiar, adquirir comida para mascotas o apoyar a alguien que lo necesite. Esta parte del método busca que el niño relacione el ahorro con la posibilidad de utilizar sus recursos para ayudar o tener un detalle con otras personas.
El método permite que los niños distingan que no todo el dinero tiene que utilizarse de la misma manera. Al separar los recursos según su propósito, pueden comenzar a identificar la diferencia entre un gasto para satisfacer un deseo inmediato, un ahorro destinado a una meta y el dinero que se reserva para compartir.
De acuerdo con el BCR, esta dinámica también ayuda a que los niños comprendan que guardar dinero implica tomar decisiones. Al establecer diferentes destinos para sus ahorros, deben pensar en qué quieren comprar, cuánto tiempo necesitarán para alcanzar una meta y cómo pueden utilizar parte de sus recursos para los demás.
Otro aprendizaje está relacionado con la espera y la constancia. Para alcanzar una meta que requiere más dinero, el niño debe guardar pequeñas cantidades durante un período determinado, lo que le permite entender que algunos objetivos no se consiguen de inmediato y requieren paciencia.
El método de las tres alcancías convierte así el ahorro en una actividad práctica y fácil de comprender para los niños. Además de enseñarles a guardar dinero, la dinámica busca desarrollar desde temprana edad la capacidad de tomar decisiones, esperar para conseguir lo que quieren y pensar en los demás, haciendo del ahorro un aprendizaje cotidiano y divertido.
