
Autoridades salvadoreñas colocaron la primera piedra de la nueva Unidad de Salud del caserío Rancho Quemado, ubicado al norte de Perquín, en el departamento de Morazán, zona fronteriza con Honduras. La obra busca ampliar y acercar los servicios médicos a comunidades históricamente desatendidas.
El proyecto beneficiará a alrededor de 10,000 personas, de las cuales unas 7,000 residen en el sector de Sabanetas-Nahuaterique, el territorio más grande y poblado de los seis delimitados por la Sentencia de la Corte Internacional de Justicia del 11 de septiembre de 1992. Esta área ha sido priorizada dentro de los esfuerzos del Gobierno para fortalecer la presencia institucional y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
La ejecución de la obra cuenta con la cooperación del Reino de Arabia Saudita y es impulsada por la Cancillería de la República, a través de la Comisión de Seguimiento El Salvador-Honduras, Sección El Salvador. Según la viceministra de Relaciones Exteriores, Adriana Mira, el proyecto responde al mandato de ampliar y acercar servicios de calidad a la población, incluyendo a quienes residen en sectores delimitados.

El viceministro de Gestión y Desarrollo en Salud, Carlos Alvarenga, explicó que la nueva infraestructura incluirá salas de espera amplias, área de emergencias, archivo, área de preparación de pacientes y cuatro consultorios: dos médicos, uno odontológico y uno de enfermería. Además, se contará con equipo especializado y personal multidisciplinario para brindar atención integral y humanizada.
Esta iniciativa se suma a otras intervenciones en la zona, como la instalación de una cabina odontológica con apoyo del Comando Sur de Estados Unidos, la construcción de un centro escolar en Platanares (San Fernando) y la inspección de centros educativos dentro del programa “Mi Nueva Escuela”. También continúan procesos como la carnetización para facilitar el tránsito seguro de personas y bienes, la entrega de paquetes escolares y el acceso a programas agrícolas.

De forma paralela, en Rancho Quemado se desarrolló una jornada médica gestionada por el Consulado General de El Salvador en Los Ángeles, con el apoyo de la organización Priventa Health. Es la tercera ocasión que este equipo visita el país para ofrecer servicios en pediatría, odontología, medicina general y ginecología, incluyendo la entrega gratuita de medicamentos e insumos.
La actividad contó con la participación del alcalde de Morazán Norte, Justino Vigil; representantes de la Secretaría Técnica del Financiamiento Externo (SETEFE), la Agencia de Cooperación de El Salvador (ESCO) y la OPS/OMS. Con esta obra, las autoridades buscan fortalecer la red pública de salud en la zona fronteriza y garantizar atención oportuna a miles de familias.
