La guerra comercial desatada por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escaló otro nivel este sábado con la entrada en vigor del arancel global del 10% a todos los productos importados. En un mensaje desde su red Truth Social, el mandatario reconoció que el proceso “no será fácil”, pero aseguró que se trata de una “revolución económica” que fortalecerá a la nación. “Vamos a ganar. Resistan”, pidió el líder republicano.

El nuevo paquete de medidas arancelarias se aplicó desde las 00:01 del sábado, afectando a 184 países y territorios, incluida la Unión Europea. Para algunos socios como China o los países europeos, las tarifas son aún más severas: hasta un 20% para productos europeos y 34% para ciertos bienes chinos. El anuncio, hecho el pasado 2 de abril, provocó fuertes caídas bursátiles a nivel global, similares a las vividas durante la pandemia en 2020.
Trump defendió su decisión asegurando que los países han “maltratado” las exportaciones estadounidenses durante décadas. A su juicio, los aranceles permitirán recuperar empleos y negocios en territorio nacional, impulsando la industria y protegiendo la economía interna frente a la competencia exterior.

La medida ha generado una oleada de advertencias por parte de economistas, cámaras empresariales y líderes internacionales. Temen que el aumento de los costos de importación se traduzca en una subida de precios para el consumidor estadounidense y un posible freno a la economía, con riesgo de recesión. “No hay guerras comerciales fáciles”, comentó un analista en Wall Street.
El mensaje deja claro que Trump está dispuesto a tensionar aún más el comercio internacional. La guerra comercial ya está en marcha, y las consecuencias apenas comienzan a sentirse. Las próximas semanas serán cruciales para medir el impacto real de estos aranceles y si la resistencia que pide Trump será suficiente para soportar la presión económica global.