
Contar con educación continúa siendo uno de los factores más determinantes e importantes para contar con oportunidades económicas. Según el Censo de Población y Vivienda 2024, únicamente el 9% de la población ha alcanzado un título universitario.
Esta brecha educativa reduce las posibilidades de acceder al empleo, e influye directamente en la capacidad de las personas jóvenes para insertarse en puestos formales, estables y mejor remunerados.
En el marco del Día Internacional de la Educación, que se conmemora cada 24 de enero, es importante destacar la importancia de fortalecer una educación integral que promueva aprendizajes alineados con las capacidades y habilidades que los jóvenes requieren para construir sus proyectos de vida.
Formación pertinente, una vía para impulsar la empleabilidad


La articulación entre el sector privado, las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones gubernamentales desempeña un rol clave para mejorar los mecanismos de educación, formación técnica y vinculación laboral. Esta coordinación permite que la oferta formativa responda a las necesidades reales del mercado y brinde a los jóvenes herramientas para enfrentar los desafíos actuales.
En este contexto, jóvenes de diversas comunidades continúan avanzando y fortaleciendo sus capacidades técnicas, digitales y de empleabilidad a través de iniciativas que también fomentan el diálogo y la colaboración con empresas y actores institucionales.

Uno de estos esfuerzos es el programa de Plan International El Salvador, “Generación con Oportunidades”, que acompaña a juventudes en procesos de orientación vocacional, formación técnica, habilidades para la vida, inserción laboral y emprendimiento. En 2025, más de 11 mil jóvenes participaron en actividades que les permitieron acercarse a su primer empleo, potenciar sus ideas de negocio o continuar estudiando gracias a becas de apoyo educativo.
Hacia una educación integral para el futuro

Estos avances contribuyen a que más jóvenes, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad, fortalezcan su autonomía y reduzcan el riesgo de abandono escolar, además, como parte de estos procesos, se impulsa el uso de tecnologías y el fortalecimiento de habilidades blandas como la comunicación, el pensamiento crítico y el trabajo en equipo que complementan la formación técnica.
Estas capacidades no solo amplían las oportunidades de inserción laboral, sino que también permiten que la educación evolucione hacia un modelo más integral, capaz de acompañar a los jóvenes en la construcción de un futuro con más opciones y mejores oportunidades.
