
En un claro reflejo del dinamismo económico que experimenta El Salvador, 16 de 19 ramas económicas registraron crecimiento en el tercer trimestre del año pasado, según destacó la ministra de Economía, María Luisa Hayem. Este dato evidencia un desempeño generalizado que abarca desde sectores tradicionales como construcción y turismo, hasta servicios profesionales y comercio, mostrando un panorama positivo para la inversión y la generación de empleo en todo el territorio nacional.
La funcionaria señaló que este crecimiento es reconocido por organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que posiciona al país como un ejemplo de economía estable en la región. “El crecimiento es generalizado, y una muy buena noticia es que estamos viendo que las oportunidades están llegando incluso a zonas remotas, donde antes no existían”, explicó Hayem.

Según la ministra, este avance se da en un contexto donde, en el pasado, pese a contar con normativas de incentivos, la inseguridad era el mayor obstáculo para la inversión y el desarrollo económico. Gracias a las medidas implementadas, El Salvador se ha convertido en el país más seguro del hemisferio occidental, creando un entorno propicio para que las empresas puedan crecer y generar empleo.
Según la funcionaria, el estimado de crecimiento económico para 2025 ronda el 4%, el doble de lo registrado en años anteriores, cuando la economía crecía menos del 2%. Este incremento demuestra que la estrategia del Gobierno no solo se centra en cifras macroeconómicas, sino en un crecimiento territorial y sectorial, asegurando que los beneficios del desarrollo lleguen a diversas comunidades y sectores de la población.

Además, sectores como turismo, construcción, comercio y servicios profesionales muestran un impulso sostenido, lo que contribuye a la diversificación de la economía y a la consolidación de un ecosistema empresarial competitivo. Este crecimiento también se refleja en la mejora de infraestructuras, mayor inversión privada y expansión de oportunidades laborales, impactando de manera directa en la calidad de vida de los salvadoreños.
Con estas medidas, el Gobierno reafirma su compromiso de mantener una economía estable, inclusiva y segura, consolidando a El Salvador como un ejemplo de desarrollo económico sostenible en Centroamérica.
