
Fondos de cobertura, bancos y aseguradoras de distintas regiones del mundo activaron planes de contingencia durante el fin de semana, luego de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y los posteriores contraataques iraníes en el Golfo, que generaron volatilidad en los mercados financieros y preocupación por la seguridad del personal en la región.
La reacción fue inmediata ante el riesgo de una escalada que pudiera afectar el precio del petróleo, los mercados emergentes y los activos de riesgo a nivel global.
Activación de protocolos de emergencia
Varias instituciones financieras reorganizaron operaciones y reforzaron medidas de seguridad. Barclays redistribuyó a más de 30 empleados para cubrir la apertura del mercado de Nueva Zelanda, considerado un primer termómetro del ánimo inversor tras la crisis.
Por su parte, JPMorgan Chase y Citigroup instruyeron a su personal en Dubái y Abu Dabi a trabajar desde casa o permanecer resguardados al menos durante 48 horas. BlackRock señaló que su prioridad era garantizar la seguridad y el acompañamiento de empleados y clientes.

En Asia, el fondo de cobertura Dymon Asia Capital realizó una reunión de emergencia entre sus altos ejecutivos para evaluar escenarios de escalada. La firma cuenta con 17 empleados en el Centro Financiero Internacional de Dubái y reportó complicaciones logísticas tras cancelaciones de vuelos y cierres de espacio aéreo.
El exchange de criptomonedas Bybit activó planes de contingencia para su personal en Emiratos Árabes Unidos, suspendió reubicaciones previstas y designó responsables alternos en funciones críticas. Además, reforzó su infraestructura con sistemas de respaldo eléctrico para asegurar continuidad operativa.
Aseguradoras y mercados bajo presión
En Taiwán, aseguradoras como Cathay Life Insurance y Nan Shan Life Insurance revisaron sus exposiciones en Medio Oriente. Según datos oficiales, la exposición total de conglomerados financieros taiwaneses en la región asciende a aproximadamente US$51 mil millones de dólares.
Los operadores se mostraron cautelosos ante posibles alzas en el precio del crudo y movimientos en los rendimientos de bonos, factores que podrían impactar carteras de inversión.
En el Golfo, algunos mercados registraron fuertes caídas. El índice de referencia de Arabia Saudita retrocedió más de 4%, mientras que el principal indicador de Egipto cayó más de 5%. En contraste, Emiratos Árabes Unidos ordenó el cierre temporal de sus bolsas el lunes y martes, dejando en suspenso operaciones por miles de millones de dólares.

Dudas sobre Dubái como centro financiero
La escalada también generó interrogantes sobre la estabilidad de Dubái como centro financiero regional. Tras los ataques iraníes, se reportaron columnas de humo en la ciudad y afectaciones en su aeropuerto principal, lo que incrementó la percepción de riesgo.
Analistas de Barclays advirtieron que los inversores podrían estar subestimando la posibilidad de un conflicto más amplio si los esfuerzos diplomáticos fracasan. En la misma línea, Goldman Sachs programó reuniones con clientes para evaluar implicaciones en el petróleo, los activos de riesgo y los mercados emergentes.
El escenario actual refleja la alta sensibilidad de los mercados globales ante eventos geopolíticos en regiones estratégicas para el suministro energético. Aunque las instituciones financieras cuentan con protocolos para mitigar impactos operativos, la evolución del conflicto será determinante para la estabilidad económica en las próximas semanas.
