
La economía de El Salvador registró un crecimiento del 3.9% durante 2025, de acuerdo con datos oficiales del Banco Central de Reserva (BCR). Este resultado elevó el Producto Interno Bruto (PIB) a US$36,708.1 millones, lo que representa un incremento de US$1,828.4 millones en comparación con 2024.
El desempeño económico mostró una evolución positiva a lo largo del año. En términos trimestrales, el crecimiento fue de 2.6% en el primer trimestre, 4.0% en el segundo, 5.2% en el tercero (el más dinámico) y 3.8% en el cuarto, evidenciando una tendencia sostenida en la actividad productiva.
Desde el enfoque de la producción, 15 de las 19 actividades económicas reportaron crecimiento, concentrando el 72.4% del valor agregado total del PIB. Entre los sectores más dinámicos destacó la construcción, que creció 24.4%, posicionándose como el principal motor de la economía. A este rubro le siguieron minas y canteras (8.7%), transporte (6.1%), actividades financieras y de seguros (4.5%), hoteles y restaurantes (4.1%), servicios administrativos y de apoyo (3.8%), servicios profesionales y técnicos (3.7%) y comercio (3.0%). En conjunto, estas actividades representaron el 41.3% del PIB.
Otros sectores también registraron resultados positivos, aunque con un crecimiento más moderado. Entre ellos se encuentran actividades inmobiliarias (2.7%), agropecuario (2.0%), industria manufacturera (2.0%), servicios de recreación (1.9%), comunicaciones (1.4%), servicios personales (1.0%) y electricidad (0.9%), con una participación conjunta del 31.1% en la economía.
El BCR explicó que este desempeño estuvo vinculado principalmente a la ejecución de proyectos de inversión en infraestructura, tanto pública como privada, así como al aumento en la demanda de servicios de transporte de carga y pasajeros. También influyó la estabilidad del sistema financiero, que facilitó el acceso al crédito.

El turismo jugó un papel clave en el crecimiento económico. Durante 2025, El Salvador alcanzó un récord de 4.1 millones de visitantes internacionales, lo que impulsó actividades como hoteles, restaurantes, transporte y comercio. Este dinamismo también generó un efecto positivo en los servicios profesionales, administrativos y de apoyo a las empresas, debido al aumento en la demanda derivada del crecimiento general de la economía.
No obstante, algunas actividades registraron contracciones en comparación con el año anterior. Entre ellas se encuentran educación (-0.3%), agua (-0.8%), salud (-2.5%) y servicios del gobierno (-3.7%), que en conjunto representaron el 15.3% del PIB.
Desde el enfoque del gasto, el crecimiento económico estuvo respaldado por un fuerte dinamismo de la inversión, que aumentó 22.6% y alcanzó los US$9,977.1 millones, equivalente al 27.2% del PIB. Este comportamiento estuvo asociado a proyectos de infraestructura y a la adquisición de maquinaria y equipo.
Asimismo, las exportaciones de bienes y servicios crecieron 3.7%, impulsadas por la demanda externa, principalmente de Centroamérica, Estados Unidos, Europa y otros mercados latinoamericanos. Por su parte, el consumo privado aumentó 2.8%, reflejando una mayor demanda interna favorecida por una inflación baja, el incremento de ingresos laborales, el acceso al crédito y el flujo de remesas familiares.

El BCR también destacó que el crecimiento económico estuvo influenciado por diversas medidas internas orientadas a fortalecer el poder adquisitivo de los hogares y dinamizar la economía, así como por un entorno de mayor confianza empresarial, impulsado por condiciones de seguridad y políticas que favorecen la inversión y el comercio.
De cara a 2026, la institución prevé que la economía salvadoreña mantenga una trayectoria de crecimiento, con una expansión estimada entre 3.0% y 3.5%. Este desempeño estaría sostenido por factores como la inversión, el turismo, la generación de empleo y el desarrollo de eventos internacionales, que contribuirían a mitigar los efectos de un entorno externo marcado por la volatilidad en los precios de materias primas.
En conjunto, los resultados de 2025 reflejan una economía en expansión, apoyada en sectores clave y en un contexto de mayor dinamismo interno, lo que continúa sentando bases para el crecimiento en los próximos años.
