
Las acciones en Estados Unidos iniciaron la jornada de este martes con pérdidas, en medio de un clima de alta incertidumbre provocado por la escalada del conflicto entre Washington y Teherán, así como por el vencimiento de un ultimátum clave planteado por el presidente Donald Trump.
De acuerdo con Bloomberg Línea, en las primeras operaciones del día, el índice S&P 500 retrocedía 0.41%, mientras que el Dow Jones caía 0.62% y el Nasdaq registraba una baja de 0.46%. Este comportamiento negativo se alinea con la tendencia observada en los mercados europeos y refleja una menor disposición de los inversionistas a asumir riesgos en un entorno geopolítico incierto.
Uno de los principales factores detrás de esta reacción es el repunte del petróleo, que se mantiene en niveles elevados ante el temor de interrupciones en el suministro global de energía. El crudo West Texas Intermediate superaba los US$115 por barril, mientras que el Brent se mantenía por encima de los US$110, impulsado por la posibilidad de un bloqueo prolongado en el estratégico estrecho de Ormuz.
La importancia de este paso marítimo radica en que por él transita una parte significativa del comercio mundial de petróleo. Las tensiones han aumentado debido a la posibilidad de que Irán limite o cierre el paso, lo que generaría un impacto directo en la oferta energética global.

El trasfondo de la crisis está marcado por un aumento en las hostilidades en Medio Oriente. Estados Unidos y sus aliados han intensificado los ataques contra infraestructura iraní, especialmente instalaciones vinculadas a la exportación de crudo. En respuesta, Irán ha lanzado misiles y drones en la región del Golfo Pérsico, elevando el riesgo de una confrontación de mayor escala.
Las declaraciones de Trump, quien advirtió que “una civilización entera podría morir” si no se alcanza un acuerdo, contribuyeron a aumentar la tensión en los mercados internacionales, que se mantienen atentos a cualquier señal de escalada o desescalada del conflicto.
El impacto del alza en los precios del petróleo ya comienza a trasladarse a la economía. Analistas prevén que el encarecimiento de los combustibles impulse la inflación en Estados Unidos, lo que podría complicar las decisiones de la Reserva Federal respecto a una posible reducción de tasas de interés. De hecho, se proyecta que el índice de precios al consumidor registre uno de los mayores aumentos mensuales desde 2022.
En el mercado de bonos, los rendimientos del Tesoro a 10 años subían hacia el 4.34%, reflejando ajustes en las expectativas de tasas. Mientras tanto, el oro se mantenía relativamente estable, influido tanto por la demanda de bancos centrales como por el efecto de tasas más altas.
Otros activos también mostraban señales de cautela. El bitcoin se mantenía por debajo de los US$70,000, en un entorno de incertidumbre donde los inversionistas evitan tomar posiciones agresivas. En paralelo, el gas natural en Europa registraba fuertes incrementos, reforzando la percepción de un mercado energético global bajo presión.

En el ámbito cambiario, el dólar mostraba ligeras caídas, aunque se mantiene como un activo atractivo en contextos de incertidumbre. Analistas señalan que, mientras no haya señales claras de un acuerdo o una reducción de tensiones, la demanda por la moneda estadounidense podría mantenerse sólida.
Las monedas de América Latina, por su parte, presentaban un comportamiento mixto. El peso mexicano y el colombiano mostraban avances, mientras que el peso chileno, el real brasileño y el peso argentino registraban retrocesos, reflejando la sensibilidad de la región ante los cambios en el entorno global.
Pese a algunos indicios de avances diplomáticos, la incertidumbre persiste. Irán ha condicionado cualquier acuerdo al levantamiento de sanciones y a compensaciones económicas, mientras que la posibilidad de nuevos ataques mantiene en alerta a los mercados.
En este contexto, los analistas advierten que el desarrollo del conflicto será determinante para la evolución de los mercados en los próximos días, especialmente en lo que respecta a los precios de la energía, la inflación y la estabilidad financiera global.
