
El Banco de Francia vendió 129 toneladas de oro, equivalentes a cerca del 5% de sus reservas totales, como parte de una estrategia para reorganizar y modernizar sus activos, logrando además un beneficio estimado de 12,800 millones de euros.
La operación se realizó mediante 26 transacciones entre julio de 2025 y principios de 2026, e implicó la venta de oro que estaba depositado en la sede de la Reserva Federal de Estados Unidos en Nueva York. Con esta decisión, Francia completó el traslado de todas sus reservas de oro hacia su territorio, centralizándolas en París.
En lugar de optar por el traslado físico del oro almacenado en Estados Unidos, el Banco de Francia decidió vender esos lingotes y adquirir nuevos en Europa que cumplen con los estándares internacionales actuales del mercado. Esta estrategia permitió evitar los costos logísticos y de refinación, al tiempo que facilitó la actualización de sus reservas.

Tras esta operación, las reservas de oro francesas ascienden a aproximadamente 2,437 toneladas, posicionándose como las cuartas más grandes del mundo. Ahora, la totalidad de este oro se encuentra resguardada en París, lo que refuerza el control directo del país sobre uno de sus activos estratégicos más importantes.
Del total de reservas, unas 134 toneladas corresponden a lingotes y monedas antiguas, las cuales el banco central planea modernizar progresivamente para cumplir con las normas internacionales vigentes antes de 2028.

La decisión también responde a una tendencia global en la que varios países buscan repatriar sus reservas de oro y mantenerlas dentro de sus fronteras, en un contexto de mayor incertidumbre económica y geopolítica.
Además del beneficio financiero obtenido, la operación permite a Francia contar con reservas más líquidas, estandarizadas y listas para su uso en los mercados internacionales, fortaleciendo así su posición económica y su capacidad de respuesta ante eventuales crisis.
