
La producción porcina en El Salvador está mayoritariamente enfocada en la generación de carne para el consumo interno, de acuerdo con los resultados preliminares del V Censo Agropecuario 2025, presentados por el Banco Central de Reserva (BCR). Los datos revelan que el país cuenta con un inventario nacional de 143,528 cerdos, y que el 60.5% de los productores se dedica principalmente al engorde, es decir, a la producción de animales destinados directamente al consumo de la población.
Según el BCR, esta orientación productiva refleja el papel que cumple la porcicultura dentro de la seguridad alimentaria, al abastecer el mercado local con proteína animal de alta demanda. La actividad porcina se desarrolla en su mayoría a pequeña y mediana escala, lo que la convierte en una fuente relevante de ingresos para numerosos hogares vinculados al sector agropecuario.
Los resultados del censo muestran que la producción está pensada principalmente para satisfacer el consumo nacional, más que para la exportación, lo que explica la fuerte presencia de canales de comercialización locales. En muchos casos, los productores venden sus animales a minoristas y mayoristas, aunque la venta directa también mantiene una participación importante, especialmente en zonas rurales.

El BCR destaca que el enfoque en el engorde permite a los productores responder de forma más rápida a la demanda del mercado, ya que se trata de un ciclo productivo relativamente corto en comparación con otras actividades pecuarias. Sin embargo, esta modalidad también implica desafíos, como el acceso a insumos, la variación de precios de alimentos balanceados y la necesidad de fortalecer prácticas sanitarias.
La información generada por el V Censo Agropecuario 2025 constituye una actualización clave, considerando que el país no contaba con datos integrales recientes sobre el sector porcícola. Estos resultados permiten dimensionar con mayor precisión la importancia económica y social de la actividad, así como identificar oportunidades para mejorar la productividad y competitividad.

De acuerdo con el BCR, los datos del censo servirán como herramienta estratégica para la formulación de políticas públicas, el diseño de programas de apoyo técnico y financiero, y el fortalecimiento de los mercados locales. En el caso de la porcicultura, el enfoque estará orientado a mejorar las condiciones de producción, garantizar la inocuidad de los alimentos y asegurar un abastecimiento estable para el consumo interno.
Con esta radiografía actualizada, el sector porcícola se consolida como un componente clave de la alimentación de los salvadoreños, reafirmando su rol dentro del sistema agroalimentario nacional y su contribución a la economía rural del país.
