
Las micro y pequeñas empresas (MYPE) se consolidan como el principal motor de la economía de El Salvador, al representar cerca del 98.4% del parque empresarial y aportar en promedio alrededor del 42.9% del Producto Interno Bruto (PIB), según el informe “Estado de la MYPE 2025: La otra cara de la economía” de País MYPE. Estas cifras confirman el peso estratégico del sector en la generación de ingresos, empleo y actividad productiva en el país.
El estudio destaca que, pese a su relevancia económica, una gran parte de las MYPE enfrenta una brecha entre sus aspiraciones de crecimiento y su capacidad real de escalar. Aunque seis de cada diez empresarios manifiestan su intención de expandirse, factores como la baja productividad, la competencia basada en imitación y las limitaciones tecnológicas restringen su desarrollo.
El informe subraya que la adopción de inteligencia artificial (IA) en el sector sigue siendo limitada, con menos del 6% de las MYPE utilizando estas herramientas. Sin embargo, la digitalización y el uso de datos representan una oportunidad para mejorar la gestión del inventario, la personalización de ofertas y la toma de decisiones basada en información, lo que podría elevar la competitividad del sector.

Otro desafío identificado es la dependencia de proveedores y canales de venta concentrados, lo que genera vulnerabilidad ante aumentos de costos logísticos o interrupciones en la cadena de suministro. El estudio sugiere que las alianzas entre MYPE y las compras conjuntas podrían ayudar a reducir costos y mejorar márgenes de ganancia.
Asimismo, se señala que la falta de tiempo y recursos limita la capacidad de los empresarios para innovar. En particular, el trabajo doméstico no remunerado afecta la productividad de muchas empresarias, lo que evidencia la necesidad de automatizar procesos administrativos y operativos para liberar tiempo para la estrategia y la expansión del negocio.
El informe también resalta que las MYPE formales presentan mayores niveles de productividad que las informales, lo que refuerza la importancia de la formalización y la profesionalización de procesos para acceder a clientes corporativos y mercados más exigentes. Además, la innovación se identifica como un factor clave para diferenciarse, ya que la repetición de modelos de negocio limita el crecimiento y la creación de valor.

Otro aspecto relevante es la falta de planes de sucesión en muchas empresas familiares, lo que provoca que los negocios desaparezcan cuando el fundador se retira. El estudio recomienda fortalecer la cultura organizacional y considerar esquemas de participación para empleados clave, con el fin de garantizar la continuidad empresarial.
En conclusión, el informe “Estado de la MYPE 2025” evidencia que las micro y pequeñas empresas son el pilar de la economía salvadoreña, pero requieren mejoras en productividad, innovación y gestión para transformar su aporte económico en un crecimiento sostenible. La adopción de tecnología, la formalización y la planificación estratégica se perfilan como elementos determinantes para que el sector MYPE continúe siendo un motor del desarrollo nacional.
