
El oro y la plata registraron fuertes caídas en los mercados internacionales, con descensos de casi 5% y más de 10%, respectivamente, en una jornada marcada por presiones inflacionarias, decisiones de política monetaria y un entorno geopolítico complejo, según datos proporcionados por Bloomberg Línea.
El oro al contado se ubicó en US$4,583.28 dólares por onza, mientras que la plata descendió hasta US$67.54 dólares, reflejando un cambio significativo en la dinámica de los activos considerados tradicionalmente como refugio. Ambos metales han acumulado pérdidas sostenidas en las últimas semanas: el oro ha retrocedido cerca de 9% en el último mes y encadena siete jornadas consecutivas a la baja, mientras que la plata ha caído alrededor de 16% en el mismo periodo.
Este comportamiento responde principalmente al impacto del encarecimiento de la energía, que ha reactivado las preocupaciones inflacionarias a nivel global. El aumento en los precios del petróleo ha generado expectativas de que la inflación se mantendrá elevada, lo que a su vez refuerza la posibilidad de que las tasas de interés permanezcan altas por más tiempo.
En este contexto, la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos ha sido un factor determinante. La decisión de mantener las tasas de interés en un rango de 3.5% a 3.75% y el mensaje de cautela frente a la inflación han fortalecido el rendimiento de activos financieros en dólares, restando atractivo a metales como el oro, que no generan rendimientos.

Otro elemento clave ha sido el fortalecimiento del dólar, que tiende a atraer capital en momentos de incertidumbre global. Este fenómeno introduce una competencia directa con el oro como activo refugio, reduciendo su demanda en los mercados internacionales.
Además de los factores macroeconómicos, los aspectos técnicos también han influido en la caída del oro. La ruptura de niveles clave en su cotización ha generado ventas adicionales impulsadas por movimientos del mercado, profundizando la tendencia bajista reciente.
Por su parte, la plata ha mostrado una caída más pronunciada debido a su naturaleza dual: además de ser un activo de inversión, también es un insumo industrial utilizado en sectores como la electrónica, la energía solar y la manufactura. Esto la hace más sensible a cambios en las expectativas de crecimiento económico, liquidez y demanda global.

La volatilidad ha sido otro rasgo destacado en el comportamiento de ambos metales. En medio del conflicto en Medio Oriente, los precios han experimentado fluctuaciones significativas, evidenciando limitaciones en su papel como refugio ante crisis prolongadas.
En conjunto, la caída del oro y la plata refleja un cambio en las prioridades del mercado, donde factores como la inflación, las tasas de interés y la fortaleza del dólar han desplazado el impulso tradicional de estos activos como resguardo frente a la incertidumbre.
