
El sector construcción en El Salvador registró un crecimiento del 27% al cierre del tercer trimestre del año anterior, impulsado por proyectos de gran envergadura vinculados al turismo y la inversión privada, según destacó la ministra de Economía, María Luisa Hayem, en una entrevista televisiva.
Este incremento refleja el dinamismo que experimenta la economía salvadoreña, particularmente en zonas costeras como Mizata, en Teotepeque, La Libertad, donde avanza el complejo Ocean Breeze, una inversión que oscila entre los US$50 y US$80 millones de dólares. Este tipo de proyectos integrales, que incluyen apartamentos, hoteles y espacios comerciales, están contribuyendo de manera directa al crecimiento del sector.
De acuerdo con la titular de Economía, el impacto de estas inversiones no se limita a la fase final de operación, sino que comienza desde las primeras etapas. “El impacto es desde el diseño del proyecto durante el periodo de construcción”, explicó, al señalar que estas iniciativas generan actividad económica desde su planificación hasta su ejecución.

El crecimiento del 27% en la construcción está estrechamente vinculado al impulso del turismo, especialmente en la franja de Surf City 1, que ha ganado relevancia como destino internacional. En este contexto, la ministra de Turismo, Morena Valdez, subrayó que el desarrollo de infraestructura es clave para responder a la demanda de visitantes, que alcanzó los 2.1 millones el año pasado en esta zona.
Además, estas inversiones están transformando territorios que anteriormente eran percibidos como aislados, convirtiéndolos en nuevos polos de desarrollo económico y social. La mejora en las condiciones de seguridad ha sido un factor determinante para atraer capital privado y acelerar la ejecución de proyectos.
El crecimiento del sector también tiene efectos directos en el empleo y en la dinamización de otras industrias. La construcción funciona como un eje transversal que impulsa áreas como el comercio, los servicios y el turismo, ampliando las oportunidades económicas en distintas regiones del país.

A futuro, las autoridades proyectan que este ritmo de expansión se mantenga, apoyado por nuevas inversiones y por el interés de la diáspora salvadoreña en adquirir propiedades o retirarse en el país. Asimismo, se prevé que programas de formación técnica fortalezcan la mano de obra local para responder a la creciente demanda del sector.
Con una proyección de 1.7 millones de visitantes para la próxima temporada vacacional, El Salvador apuesta por consolidar este crecimiento, fortaleciendo su infraestructura y posicionándose como un destino competitivo en la región, donde el sector construcción continúa siendo uno de los principales motores del desarrollo económico.
