
El sistema bancario salvadoreño cerró 2025 con indicadores financieros sólidos que reflejan estabilidad, capacidad de respuesta y confianza por parte de los usuarios. Los resultados muestran una banca robusta, con adecuados niveles de solvencia, liquidez y calidad de cartera, elementos clave para sostener el crecimiento del crédito y los depósitos.
De acuerdo con los datos consolidados de los bancos miembros de la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA) al cierre de diciembre de 2025, el índice de solvencia se ubicó en 14.06%, porcentaje superior al mínimo requerido por la normativa local. Este indicador mide la capacidad de los bancos para enfrentar riesgos y absorber posibles pérdidas, garantizando la protección de los ahorros de los clientes.

En cuanto a la calidad de la cartera, el índice de mora cerró en 1.45%, mostrando una mejora frente al 1.80% registrado el año anterior. Una mora baja significa que la mayoría de los clientes están cumpliendo puntualmente con sus obligaciones crediticias, lo que contribuye a mantener la estabilidad del sistema.
El crecimiento de los principales indicadores financieros también respalda esta solidez. El saldo total de préstamos alcanzó los US$17,568.4 millones, con un aumento interanual de 9.4%, mientras que los depósitos sumaron US$20,060.6 millones, registrando un crecimiento del 18%. Este comportamiento demuestra que la banca no solo mantiene la confianza de los ahorrantes, sino que también continúa financiando a hogares y empresas.

La expansión de la infraestructura financiera complementa estos resultados. El país cuenta con 445 agencias, más de 1,800 cajeros automáticos, alrededor de 8,900 corresponsales financieros y más de 156 mil POS y EFTPOS, lo que garantiza acceso amplio a servicios financieros en todo el territorio.
La combinación de crecimiento, prudencia en la gestión del riesgo y amplia cobertura consolida a la banca salvadoreña como un sistema estable y preparado para acompañar el desarrollo económico del país.
