
La venta directa al consumidor final se consolida como el principal canal de comercialización en el agro y la pesca de El Salvador, de acuerdo con los resultados preliminares del V Censo Agropecuario y I Censo de Pesca 2025, presentados por el Banco Central de Reserva (BCR). Esta dinámica refleja una fuerte orientación al mercado local, con menor participación de intermediarios y una relación más cercana entre productores y consumidores.
Los datos del BCR muestran que, tanto en las actividades agropecuarias como pesqueras, una parte significativa de los productores comercializa sus productos de manera directa, ya sea en mercados locales, puntos de venta comunitarios, playas, bordas de ríos o mediante ventas directas desde las unidades productivas. Este modelo permite a los productores obtener mejores márgenes de ingreso al reducir costos de intermediación y mantener mayor control sobre los precios.
En el sector agropecuario, la venta directa es especialmente relevante entre pequeños productores, quienes encuentran en este canal una forma accesible de colocar su producción en el mercado. La cercanía con el consumidor final facilita la comercialización de alimentos frescos y fortalece los circuitos cortos de comercialización, que son clave para la economía local y la seguridad alimentaria.

En el ámbito de la pesca, el censo revela que la comercialización se concentra en ventas directas a consumidores o negocios locales, principalmente de producto fresco. Esta práctica es común entre pescadores artesanales que operan con embarcaciones pequeñas y medianas, y que dependen de una venta rápida para asegurar ingresos diarios y evitar pérdidas por la naturaleza perecedera del producto.
El BCR señala que la predominancia de la venta directa abre oportunidades para el desarrollo de mercados asociativos, cooperativas y esquemas de comercialización conjunta, que podrían mejorar la capacidad de negociación de los productores, facilitar el acceso a nuevos mercados y promover una mayor formalización de la actividad.

Asimismo, esta estructura de comercialización resalta la importancia de impulsar políticas que fortalezcan la infraestructura de mercados locales, la cadena de frío, el acceso a financiamiento y la capacitación en gestión comercial, con el fin de potenciar los beneficios de la venta directa sin afectar la sostenibilidad del sector.
Los resultados del censo confirman que el agro y la pesca salvadoreños mantienen una base productiva y comercial anclada en el mercado local, donde la venta directa no solo es un mecanismo económico, sino también un componente clave del desarrollo territorial y de la economía social del país.
