
Representantes de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (Camarasal) señalaron que las tensiones geopolíticas y el incremento en los precios del petróleo podrían generar presiones en los costos logísticos y en las cadenas de suministro que abastecen al país, aunque por el momento no se registran impactos directos en las rutas comerciales de El Salvador.
Durante una entrevista en el programa Frente a Frente, la directora de Asuntos Técnicos de Camarasal, Karla Méndez, explicó que el país forma parte de una economía globalizada, por lo que cualquier alteración en los mercados internacionales puede terminar afectando la logística, los tiempos de entrega y los costos de transporte de mercancías.
Según detalló, aunque El Salvador no tiene rutas directas hacia zonas afectadas por conflictos internacionales, los efectos se reflejan en otros factores que inciden en el comercio mundial, como el precio del petróleo, el movimiento de contenedores y las tarifas del transporte marítimo.
“Para nosotros es fundamental entender que todas nuestras empresas y nuestro país forman parte de un entorno globalizado. Aunque no tengamos una ruta directa hacia esas zonas, el impacto puede sentirse en toda la cadena logística”, señaló Méndez.
Impacto en transporte y costos de mercancías
La especialista indicó que uno de los principales efectos que podrían registrarse en las próximas semanas es el incremento de los costos de transporte internacional, debido al aumento en los precios del combustible y a posibles cambios en las rutas comerciales utilizadas por las navieras.
Estos factores pueden provocar atrasos en el traslado de mercancías, así como mayores costos operativos, que eventualmente podrían reflejarse en los precios de algunos productos importados.

Méndez explicó que el transporte de contenedores también podría verse afectado por la reorganización de rutas marítimas, lo que genera presión sobre la disponibilidad de equipos y eleva los costos logísticos.
“El tema del petróleo y la reposición de contenedores complica toda la cadena logística, porque implica atrasos y mayores costos para movilizar los productos de un punto a otro”, afirmó.
Aumento del petróleo genera presión en la logística
Por su parte, el vicepresidente del Comité de Transporte y Logística de Camarasal, Néstor Cañizález, explicó que uno de los puntos clave del impacto internacional se encuentra en el Estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde circula aproximadamente entre el 20% y el 25% del petróleo que se comercializa a nivel mundial.
De acuerdo con el representante de la gremial, el precio del barril ha experimentado un aumento considerable en los últimos días, lo que influye directamente en los costos del transporte y la logística.
“El viernes 27 de febrero el barril de petróleo estaba alrededor de 66 dólares y ahora ronda los 77 dólares, lo que representa un incremento bastante sustancial”, explicó.
En el caso de El Salvador, este aumento ya se ha reflejado en un ajuste reciente de aproximadamente cinco centavos de dólar en los combustibles, aunque el sector prevé que podrían registrarse nuevos incrementos si la tendencia continúa.
Posible impacto en alimentos y productos de consumo
Cañizález señaló que el incremento en el precio del combustible puede tener un impacto directo en el transporte terrestre, que es el principal medio utilizado para movilizar mercancías dentro del país.
Este factor resulta clave, especialmente en la distribución de alimentos y productos de consumo diario.

“Cuando hablamos de cómo llegan los alimentos a nuestra mesa, el transporte terrestre es fundamental. Por eso, cualquier incremento en el petróleo termina impactando los costos logísticos”, explicó.
Llamado a preparar planes de contingencia
Ante este escenario, Camarasal recomendó a las empresas salvadoreñas anticiparse a posibles cambios en el comercio internacional y fortalecer sus estrategias de planificación.
Entre las principales recomendaciones se encuentran diversificar rutas logísticas, ajustar inventarios y elaborar planes de contingencia que permitan responder ante eventuales interrupciones o aumentos en los costos de transporte.
Méndez indicó que la incertidumbre internacional obliga a las empresas a mantenerse preparadas, ya que no se puede prever con exactitud cuánto tiempo podrían durar las tensiones que afectan los mercados globales.
“A la par de la incertidumbre debe existir una estrategia de contingencia. Las empresas deben prepararse y revisar sus inventarios porque no sabemos cuánto puede durar esta situación”, afirmó.
En este contexto, la gremial reiteró la importancia de la planificación empresarial y la adaptación a un entorno internacional cada vez más dinámico, donde factores geopolíticos y económicos pueden influir directamente en la actividad comercial del país.
