
El precio del oro registró una recuperación parcial este lunes, luego de una fuerte caída inicial que lo llevó a perder hasta un 8% en la jornada. El metal precioso logró estabilizarse hacia el mediodía en Londres, cotizando alrededor de US$4,410 por onza, aunque aún mantenía una caída superior al 2% en el día, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y presiones económicas internacionales.
Durante las primeras horas de la jornada, el oro llegó a ubicarse cerca de US$4,100 por onza, su nivel más bajo desde principios de enero. Sin embargo, el mercado reaccionó con una recuperación que permitió recortar parte de las pérdidas, reflejando la alta volatilidad que ha caracterizado al metal en los últimos días.
El repunte parcial se produjo tras un anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien informó sobre un aplazamiento de cinco días en ataques contra infraestructura energética en Irán. Esta decisión, comunicada a través de su red social, generó movimientos en los mercados, aunque versiones desde medios iraníes pusieron en duda la existencia de conversaciones directas.
A pesar de la recuperación intradía, el oro acumula una racha de nueve sesiones consecutivas a la baja, en lo que se perfila como uno de los periodos más complejos para el metal en los últimos años. La semana pasada, los precios cayeron más de un 10%, marcando la mayor pérdida semanal desde 1983. Además, desde su máximo histórico por encima de los US$5,200 por onza a inicios de marzo, el oro ha perdido aproximadamente un 16% de su valor.

El comportamiento reciente del oro está estrechamente ligado a decisiones de política monetaria. La Reserva Federal (FED) de Estados Unidos mantuvo sus tasas de interés en un rango de 3.50% a 3.75%, pero redujo las expectativas de recortes para 2026. Este cambio en las proyecciones ha fortalecido al dólar y elevado los rendimientos de los bonos del Tesoro, factores que suelen restar atractivo al oro, al no generar rendimientos.
El presidente de la FED, Jerome Powell, advirtió que el aumento en los precios del petróleo, impulsado por el conflicto en Medio Oriente, podría elevar los riesgos inflacionarios. Este escenario ha llevado a los mercados a anticipar una postura más restrictiva por parte de los bancos centrales, lo que presiona a la baja al oro.
De acuerdo con medios internacionales, el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que inicialmente impulsó al oro como activo de refugio, ha terminado generando el efecto contrario. El temor a una inflación persistente y a tasas de interés más altas ha debilitado la demanda del metal, favoreciendo activos que ofrecen mayor rentabilidad.

Aun así, analistas consideran que la reciente recuperación parcial refleja ajustes técnicos en el mercado tras una caída acelerada. Las fuertes oscilaciones responden, en parte, al cierre de posiciones especulativas acumuladas durante el rally previo del oro.
Pese al retroceso reciente, el metal continúa cotizando por encima de los niveles con los que inició el año, y algunas proyecciones mantienen expectativas alcistas a mediano plazo. Sin embargo, el comportamiento futuro del oro dependerá en gran medida de la evolución del conflicto en Medio Oriente, la trayectoria de la inflación y las decisiones de política monetaria a nivel global.
En este contexto, la recuperación observada este lunes, aunque limitada, evidencia que el oro sigue siendo un activo altamente sensible a los cambios en el entorno económico y geopolítico, con movimientos que pueden revertirse rápidamente ante nuevas señales del mercado.
