
El Gobierno de El Salvador dio inicio al Programa de Reducción de Agua no Facturada mediante la firma del contrato que oficializa su ejecución, como parte del Proyecto de Resiliencia del Sector Agua. La iniciativa busca modernizar la infraestructura hídrica, reducir las pérdidas de agua potable y mejorar la calidad del servicio para miles de familias del Área Metropolitana de San Salvador.
Durante el acto, el presidente de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), Dagoberto Arévalo, explicó que una de las principales acciones del proyecto será la sustitución de aproximadamente 120,000 acometidas domiciliares. Las mejoras abarcarán desde las conexiones ubicadas en las viviendas hasta las tuberías y cajas de medición, trabajos que serán realizados sin costo para la población.
Arévalo destacó que el proyecto también permitirá fortalecer el abastecimiento en comunidades que actualmente enfrentan dificultades por contar con redes obsoletas o insuficientes. Para ello se contempla la renovación de tuberías principales y la modernización de la infraestructura existente, con el objetivo de mejorar la distribución, la cobertura y la continuidad del servicio de agua potable.

La iniciativa tendrá un impacto directo en distritos como Cuscatancingo, Apopa, Mejicanos, Ciudad Delgado, Ayutuxtepeque y San Salvador, entre otros sectores del área metropolitana. Además, permitirá incorporar a miles de usuarios que actualmente no cuentan con una conexión regularizada dentro del sistema de distribución.
El proyecto será ejecutado con el apoyo del consorcio español Aguas de Valencia y el Grupo BTD. El CEO de Aguas de Valencia, Pablo Calabuig, calificó la iniciativa como un proyecto estratégico y expresó el compromiso de la empresa de acompañar a El Salvador en el fortalecimiento de su sistema hídrico a largo plazo. Asimismo, señaló que la cooperación internacional en materia de agua busca mejorar el abastecimiento y promover un uso más eficiente del recurso.
Por su parte, el CEO del Grupo BTD, Andrés Llorden, explicó que una de las primeras etapas consistirá en realizar censos en unas 120,000 viviendas para identificar usuarios y consumidores potenciales en las zonas intervenidas. Esta información servirá para optimizar cerca de 600 kilómetros de red de distribución y contribuir a la reducción de pérdidas de agua en aproximadamente un 60%.

Las autoridades indicaron que la modernización incluirá la incorporación de tecnología para mejorar el monitoreo y la gestión del sistema, permitiendo detectar fugas, optimizar la distribución y aumentar la eficiencia operativa. Estas acciones forman parte de una estrategia integral orientada a fortalecer la sostenibilidad del servicio de agua potable.
En el evento también participó la embajadora de España en El Salvador, Sonia Álvarez, quien acompañó el lanzamiento de una iniciativa que busca impulsar mejoras estructurales en el sector hídrico y fortalecer la cooperación entre ambos países.
Según ANDA, el proyecto representa uno de los esfuerzos más importantes de los últimos años para transformar los sistemas de agua potable del país. Las autoridades sostienen que la modernización de la red permitirá reducir pérdidas, mejorar la presión del servicio y garantizar un suministro más estable para miles de hogares salvadoreños, contribuyendo así a mejorar la calidad de vida de la población.
