
La marca salvadoreña transformó una empresa con más de 40 años de historia al combinar su esencia artesanal con innovación, adaptación y una visión empresarial enfocada en el crecimiento.
Samaritana nació en 1985 como una marca dedicada a la elaboración de semitas, atoles, salsas y otros productos tradicionales salvadoreños. Durante años creció de manera orgánica, ganando clientes gracias a la calidad de sus productos, hasta que hace casi cuatro años fue adquirida por José Roberto Bucaro Candel, CEO de San Valentín, S.A. de C.V., quien impulsó una nueva etapa para la empresa.

Según explicó Bucaro durante una entrevista, al tomar la dirección encontró una marca con un gran valor: la experiencia de un equipo que durante años había mantenido procesos artesanales y recetas tradicionales. A partir de ahí inició un proceso de transformación que incluyó un rebranding, mejoras en productos, fortalecimiento del equipo y una apuesta por la innovación.
“Lo que me enamoró fue que todo lo hacían desde cero, no comprometían la calidad. Había una joya de oro en las personas expertas haciendo estos productos”, comentó.

Uno de los mayores retos fue crecer sin perder la esencia artesanal que distingue a Samaritana. La empresa pasó de una producción más limitada a ampliar su capacidad, manteniendo procesos manuales y utilizando ingredientes de calidad para conservar los sabores auténticos.
La innovación se convirtió en una pieza clave para su expansión. La compañía pasó de manejar alrededor de 16 productos a contar actualmente con entre 25 y 30 líneas, incluyendo semitas, salsas, productos personalizados y desarrollos para terceros. Entre sus nuevos proyectos destaca la semita de fresa, elaborada con fruta de productores locales, además de nuevas propuestas de salsas y productos que buscan responder a las tendencias del mercado.

Para Bucaro, una de las principales ventajas de las Micros y Pequeñas Empresas (MYPES) es su capacidad de adaptarse rápidamente, probar nuevas ideas y responder a las necesidades de los consumidores. Esa agilidad permitió que Samaritana pudiera innovar, ajustar sus productos y encontrar nuevas oportunidades de crecimiento.
«Innovar sin arriesgarlo todo requiere adoptar la micro-experimentación. Se trata de fracasar rápido y a bajo costo, utilizando cada tropiezo como el escalón hacia tu próximo gran acierto», afirmó.

Actualmente, la marca ha logrado expandirse dentro del país y abrirse camino en mercados internacionales como Estados Unidos y Europa, donde sus productos llegan a países como España, Reino Unido, Italia y Bélgica.
Dentro de este proceso de crecimiento, los aliados comerciales han sido fundamentales. Bucaro destacó el papel de Walmart como uno de sus principales socios para fortalecer la distribución y acercar sus productos a más consumidores.

Según explicó, Walmart no solo funciona como un canal de venta, sino como un aliado que abre oportunidades para participar en ferias, actividades comerciales y presentar nuevas propuestas dentro de sus espacios.
“Es un socio que nos da muchas facilidades, nos abre puertas para cualquier feria o mercadito que tengan. También están abiertos a incorporar nuevos productos e innovación”, señaló Bucaro.

Esta colaboración ha permitido que Samaritana amplíe su alcance y fortalezca su presencia en el mercado nacional, mientras continúa desarrollando nuevas opciones para sus consumidores.
Con una combinación de tradición, innovación y capacidad de adaptación, Samaritana demuestra cómo una MYPE puede reinventarse, crecer y competir en nuevos mercados sin perder la esencia que la hizo llegar hasta ahí.
