
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este jueves en la Casa Blanca al mandatario chino, Xi Jinping, en la primera visita de Estado del líder asiático a Washington desde 2015. La información, retomada de Infobae, señala que el encuentro combinó una recepción protocolaria de alto nivel con conversaciones sobre comercio, tecnología, Taiwán, Irán y otros asuntos que mantienen diferencias entre las dos mayores economías del mundo.
La reunión se prolongó durante más de tres horas y representó el segundo encuentro presencial entre Trump y Xi en lo que va del año, después del viaje que el presidente estadounidense realizó a Beijing en mayo. Durante la recepción, Trump destacó la relación que, según sus propias palabras, ha construido con Xi desde 2016, mientras que al finalizar el encuentro resumió ante la prensa la jornada con un breve mensaje: “Gran reunión. Gracias”.
Xi adoptó un tono centrado en la necesidad de administrar las diferencias entre ambas potencias. El mandatario chino sostuvo que los intereses de Estados Unidos y China están profundamente relacionados y planteó que la competencia debe mantenerse dentro de límites para evitar que derive en un enfrentamiento. También hizo referencia a la llamada “trampa de Tucídides” y pidió garantizar que no exista conflicto ni confrontación entre ambos países.

La inteligencia artificial fue otro de los temas abordados. Xi afirmó que Estados Unidos y China tienen la capacidad y la responsabilidad de desarrollar esta tecnología de manera controlada y que su evolución debe permanecer bajo supervisión humana. El tema ya había sido tratado por funcionarios de ambos gobiernos, quienes analizaron la creación de un mecanismo para notificar incidentes relacionados con inteligencia artificial que puedan afectar a cualquiera de las dos naciones.
Taiwán figuró entre los principales puntos de diferencia. Xi pidió a Trump actuar con prudencia respecto a la isla y reiteró la posición de Beijing contra su independencia. China también ha solicitado a Washington detener las ventas de armas a Taiwán, mientras que Trump había señalado anteriormente que un paquete de armamento valorado en unos US$14,000 millones podía convertirse en una herramienta de negociación dentro de la relación con Beijing.
La situación de Irán también fue planteada durante el encuentro. Xi pidió a Trump buscar una salida negociada al conflicto y manifestó preocupación por una nueva escalada militar en Medio Oriente. Beijing ha mantenido vínculos con Teherán y ha cuestionado las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares iraníes, mientras Washington ha presionado a China para que utilice su influencia sobre el gobierno iraní.

En el ámbito económico, Estados Unidos y China también buscan mantener una tregua comercial y evitar una nueva escalada de aranceles y restricciones. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció una extensión de dos meses del acuerdo comercial temporal que estaba previsto que expirara el 10 de noviembre. La relación económica continúa marcada por diferencias en comercio, tecnología, cadenas de suministro y sectores estratégicos, aunque ambos gobiernos mantienen negociaciones para administrar esas disputas.
La visita incluyó además una amplia agenda protocolaria, con una ceremonia formal en la Casa Blanca, honores militares y un sobrevuelo de aeronaves estadounidenses. Xi anunció que China invitará a 100,000 jóvenes estadounidenses a realizar intercambios durante los próximos cinco años y que enviará dos pandas al zoológico de Atlanta. Con estos encuentros, ambos gobiernos mantienen abierto el diálogo directo pese a las diferencias en asuntos comerciales, tecnológicos y geopolíticos que continúan definiendo la relación entre Washington y Beijing.
