
El mercado de activos digitales registró un movimiento relevante cuando Bitcoin mostró un alza significativa tras la publicación del informe de empleo de julio en Estados Unidos, que mostró una pérdida de 23,000 puestos de trabajo frente a las expectativas de un aumento de 80,000. Este dato impulsó las expectativas de que la Reserva Federal podría recortar las tasas de interés, lo que favorece a activos de riesgo. En cuestión de horas, el precio de Bitcoin pasó de alrededor de 64,000 dólares a 65,000 dólares.
Sin embargo, analistas de Enor Securities advierten que, aunque la subida es real, todavía no hay suficiente demanda para respaldarla. Según su análisis, el aumento parece estar relacionado principalmente con el cierre de posiciones que apostaban por una caída del precio y con un entorno económico favorable, más que con la llegada de una gran cantidad de nuevos compradores.
Indicadores clave como la volatilidad realizada, que cayó por debajo de la de las acciones tecnológicas, y el interés abierto en futuros, que retrocedió a niveles de 2023, sugieren una fase de acumulación más que de euforia en el mercado.
Mientras que el reporte refleja entradas de 853.54 millones de dólares, las empresas que mantienen criptomonedas como parte de sus reservas continúan aumentando sus posiciones. Por ejemplo, Strive agregó 20 BTC, mientras que Bitmine aumentó su posición en Ether.
El nivel de 64,000 dólares, que funcionó como techo durante semanas, ahora se prueba como soporte. Mantenerse por encima de esta cifra sería clave para preservar la estructura alcista, mientras que una caída por debajo podría llevar el precio nuevamente a los 62,000 dólares. Por otro lado, superar la barrera de los 66,000.
dólares acompañado de un incremento en las operaciones, marcaría una nueva etapa de subida.
En este contexto, Enor Securities enfatiza la importancia de distinguir entre un movimiento impulsado por expectativas de política monetaria y uno construido sobre demanda orgánica. Esta distinción es parte fundamental de su enfoque para integrar activos digitales dentro de un marco regulado, conforme a estándares institucionales vigentes.
