
El Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró su previsión de crecimiento para la economía salvadoreña y ahora estima que el Producto Interno Bruto (PIB) del país aumentará un 4.5% al cierre de 2026. La nueva proyección representa una mejora frente al 3.3% que el organismo calculaba en abril y apunta a un desempeño económico superior al registrado el año pasado, cuando el país creció un 3.9%.
La actualización coloca a El Salvador por encima de las previsiones de crecimiento para la economía mundial y América Latina y el Caribe. Según las cifras citadas en el informe, la actividad económica global crecería un 3.1% durante 2026, mientras que la región latinoamericana y caribeña avanzaría un 2.3%. Esto significa que la proyección salvadoreña supera en 1.4 puntos porcentuales la estimación mundial y en 2.2 puntos la regional.
El ajuste también supone que la perspectiva para El Salvador mejoró en 1.2 puntos porcentuales respecto a la estimación de abril. Esta revisión refleja una expectativa más favorable sobre el comportamiento de la actividad económica durante el año. Sin embargo, se trata de una proyección y no de un resultado definitivo, ya que el crecimiento efectivo dependerá de cómo evolucione la economía durante los próximos meses.
En el contexto centroamericano, El Salvador se perfila como la segunda economía con mayor crecimiento previsto, únicamente por detrás de Panamá, para la que el FMI calcula una expansión del 5%. Para Guatemala, el organismo estima un crecimiento del 4%, mientras que Nicaragua alcanzaría el 3.8%. Costa Rica y Honduras registrarían un avance del 3.3% cada una, según los datos de las perspectivas económicas de octubre.
Al ampliar la comparación a América Latina y el Caribe, República Dominicana también destaca con una proyección de crecimiento del 4.6%, ligeramente superior a la salvadoreña. Aun así, el 4.5% previsto para El Salvador lo ubica entre las economías con mejores perspectivas de expansión en la región, en un escenario en el que el FMI calcula un crecimiento regional promedio del 2.3%.
Por su parte, el Banco Central de Reserva (BCR) mantiene una perspectiva favorable para la economía salvadoreña y estima que el PIB podría crecer entre un 4.5% y un 5% al finalizar 2026. Este rango coincide en su límite inferior con la previsión del FMI y deja abierta la posibilidad de que la expansión económica alcance un nivel mayor si se cumplen las condiciones contempladas en las estimaciones oficiales.
El crecimiento del PIB mide cuánto aumenta la producción de bienes y servicios de un país durante un período determinado. Una expansión económica más alta puede reflejar un mayor dinamismo en las actividades productivas, el comercio y los servicios, aunque no significa automáticamente que todos los hogares experimenten una mejora equivalente en sus ingresos. Por ello, además de la tasa de crecimiento, es importante observar cómo evoluciona el empleo, la inversión y la capacidad de consumo de la población.
Con estas previsiones, El Salvador enfrenta el cierre de 2026 con expectativas de crecimiento superiores a las del año anterior y a los promedios mundial y latinoamericano. La evolución de la actividad económica en los próximos meses permitirá determinar si el país logra alcanzar la expansión del 4.5% proyectada por el FMI o se acerca al límite superior del rango estimado por el BCR.
