
Las micro y pequeñas empresas (MYPES) representan uno de los principales motores de la economía salvadoreña, no solo por su contribución a la producción nacional, sino también por su papel en la generación de oportunidades laborales. Cerca del 40% del producto interno bruto (PIB) se origina en este segmento empresarial, que además constituye una de las principales puertas de entrada al mercado laboral.

De acuerdo con el informe El Estado de la MYPE 2026: La otra cara de la economía, elaborado por el Observatorio MYPE de la Escuela LID de la Fundación Salvadoreña de Apoyo Integral (FUSAI), en conjunto con la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO El Salvador), el 38.5% de las micro y pequeñas empresas tiene entre sus trabajadores a una persona que obtuvo allí su primer empleo. En las pequeñas empresas, la proporción asciende al 60.4%.
Los resultados evidencian la importancia de estos negocios en la incorporación de personas al mercado laboral, incluso cuando operan con equipos reducidos. Según el estudio, las MYPES emplean, en promedio, a dos trabajadores además del propietario.

William Pleites, Director del Programa FLACSO El Salvador, destacó que cuatro de cada 10 micro y pequeñas empresas reportan tener entre su personal a personas para quienes ese puesto representa su primera experiencia laboral.
Esta función adquiere relevancia en un sector que, según las estimaciones del Observatorio MYPE, reúne al menos 903,149 negocios, equivalentes a más del 99% del parque empresarial del país, y genera más de dos tercios de la ocupación nacional.

Más contrataciones, pero con perfiles polivalentes
Las perspectivas de contratación también reflejan el movimiento laboral que podría generar este segmento empresarial. El informe señala que el 33.9% de las MYPES espera contratar personal durante los próximos 12 meses.
Sin embargo, las necesidades de estas empresas difieren de las de organizaciones de mayor tamaño. Debido a que sus equipos de trabajo son reducidos, el 76.5% de las MYPES que planea contratar buscará trabajadores polivalentes, capaces de desempeñar diferentes funciones dentro del negocio.
Este perfil responde a las necesidades operativas de establecimientos que requieren personal para atender clientes, vender, apoyar en la administración y realizar distintas tareas cotidianas.

Los investigadores advierten que esta característica también plantea desafíos para la formación laboral. Solo el 21.8% de los empresarios MYPE encuestados había recibido o enviado trabajadores a capacitaciones externas durante el último año.
Entre quienes no se capacitaron, el 48.6% señaló que no lo consideraba necesario, lo que evidencia la importancia de acercar programas prácticos y adaptados a las condiciones de los negocios más pequeños.
Un sector con resultados desiguales
Pese a su aporte económico y laboral, las MYPES no avanzan al mismo ritmo. El estudio identifica diferencias entre las pequeñas empresas y las microempresas de subsistencia, que enfrentan mayores dificultades para aprovechar el crecimiento económico.
Mientras las pequeñas empresas registraron un saldo positivo de 42.4 puntos en ventas, las microempresas de subsistencia reportaron un saldo negativo de 10.4 puntos.
Ante este panorama, el informe plantea la necesidad de fortalecer el ecosistema empresarial, facilitar la vinculación de las MYPES con mercados de mayor dinamismo y desarrollar capacitaciones acordes con sus necesidades.
El desafío, según los hallazgos del estudio, consiste en lograr que la contribución económica de estos negocios se traduzca en mayores oportunidades de crecimiento, contratación y desarrollo laboral.
