
El sistema financiero salvadoreño mantiene una tendencia positiva en la colocación de créditos, con un importante impulso hacia los sectores productivos de la economía. Según el Banco Central de Reserva (BCR), durante los primeros cinco meses de 2026, las actividades de construcción, comercio, servicios e industria manufacturera concentraron el 62% del portafolio productivo, reflejando el dinamismo de estas áreas estratégicas.
De acuerdo con los datos del sistema financiero, el crédito alcanzó un saldo de US$21,626.0 millones, registrando un crecimiento interanual de 8.1%, equivalente a US$1,623.8 millones adicionales frente al mismo período del año anterior.
El crecimiento del financiamiento estuvo liderado por el sector empresarial, que presentó una expansión de 10.5%, representando un aumento de US$1,071.2 millones. Este comportamiento estuvo relacionado principalmente con la mayor demanda de recursos para actividades productivas y proyectos de inversión.

Dentro de este segmento, la construcción, el comercio, los servicios y la industria manufacturera destacaron como los sectores con mayor dinamismo, al reunir el 62% del portafolio productivo, convirtiéndose en los principales receptores de financiamiento para fortalecer sus operaciones, ampliar capacidades y generar nuevas oportunidades económicas.
Asimismo, el financiamiento destinado a los hogares registró un crecimiento interanual de 5.6%, equivalente a US$552.6 millones adicionales, impulsado por el aumento de los créditos para vivienda, que crecieron 6.7%, y los préstamos de consumo, con un incremento de 5.2%.
En paralelo, las captaciones mediante depósitos alcanzaron los US$24,632.1 millones, con un crecimiento interanual de 14.9%, reflejando la confianza de los salvadoreños en las instituciones financieras y fortaleciendo la capacidad del sistema para continuar apoyando la actividad económica.

Los indicadores de estabilidad también muestran condiciones favorables: la mora se mantiene en 1.6%, por debajo del límite prudencial del 4%, mientras que el índice de solvencia se ubica en 15.1%, superior al mínimo legal de 12%.
Con estos resultados, el sistema financiero continúa desempeñando un papel fundamental en el desarrollo económico del país, al canalizar recursos hacia sectores productivos que impulsan la inversión, el empleo y el crecimiento.
