
El Salvador registra cifras históricas en supervivencia neonatal gracias al fortalecimiento de la atención especializada, la capacitación médica y la incorporación de tecnología de
avanzada.
Comprometidos con salvar vidas desde los primeros latidos, Infrasal Salud impulsa el acceso a tecnología especializada para fortalecer la atención neonatal en El Salvador.
Cada minuto cuenta cuando se trata de un recién nacido. En El Salvador, los avances en atención neonatal han permitido que cada vez más bebés tengan mayores oportunidades de sobrevivir y desarrollarse. Datos oficiales del Ministerio de Salud muestran que la mortalidad neonatal temprana se redujo de 3.6 a 3.5 por cada 1,000 nacidos vivos entre 2024 y 2025, consolidando una tendencia positiva en la salud materno-infantil del país.
Estos resultados cobran aún mayor relevancia al considerar el contexto mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada diez bebés nace de forma prematura, una condición que continúa siendo una de las principales causas de mortalidad infantil a nivel global. Para estos pacientes, las primeras horas y días de vida son decisivos.
Detrás de cada historia de supervivencia existe un esfuerzo conjunto entre médicos especialistas,
personal de enfermería, protocolos de atención y tecnología diseñada para responder a
situaciones altamente complejas.
“Los primeros minutos de vida representan una etapa crítica en la que el recién nacido debe adaptarse rápidamente a un entorno completamente diferente al útero materno. Durante este período ocurren cambios fundamentales, como el inicio de la respiración independiente, la estabilización cardiovascular, la regulación de la temperatura y el establecimiento de la alimentación. Una intervención oportuna y basada en evidencia durante estas primeras horas puede marcar una diferencia significativa en su evolución, disminuyendo complicaciones y mejorando sus posibilidades de supervivencia y calidad de vida a largo plazo”, explica el Dr. Oscar Montesinos, especialista en Neonatología.
Uno de los principales desafíos en la atención neonatal son las dificultades respiratorias que pueden presentarse durante las primeras horas de vida. En estos casos, tecnologías como los sistemas CPAP de burbuja permiten proporcionar soporte respiratorio no invasivo, ayudando a los bebés a respirar de forma más eficiente mientras sus pulmones continúan desarrollándose.
A ello se suman soluciones de cuidado neonatal avanzado como la incubadora Isolette® 8000 Plus de Dräger, diseñada para proporcionar un entorno térmicamente estable y seguro para recién nacidos que requieren atención especializada. Este tipo de tecnología permite mantener condiciones óptimas de temperatura, humedad y monitoreo, factores fundamentales durante los primeros días de vida de bebés prematuros o con condiciones médicas complejas.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que la tecnología por sí sola no marca la diferencia. La formación continua de neonatólogos, pediatras, enfermeras y personal clínico sigue siendo uno de los pilares fundamentales para brindar una atención oportuna y de calidad “La neonatología moderna ha demostrado que los buenos resultados no dependen únicamente de la tecnología, sino de la combinación entre equipos capacitados y herramientas adecuadas.
Laformación continua del personal de salud permite reconocer tempranamente los problemas, tomar decisiones oportunas y aplicar intervenciones seguras basadas en la mejor evidencia científica disponible. Tecnologías como el CPAP de burbuja han transformado el manejo de la dificultad respiratoria neonatal al ofrecer soporte respiratorio efectivo de manera menos invasiva, mientras que las incubadoras especializadas proporcionan un entorno térmico y ambiental controlado que favorece el crecimiento y la recuperación de los recién nacidos más vulnerables”,
señala el especialista.
Para Infrasal Salud, acercar tecnologías de última generación al sistema de salud salvadoreño forma parte de un compromiso permanente con el fortalecimiento de la atención médica neonatal y el desarrollo de capacidades que contribuyan a mejorar la atención de los pacientes más pequeños.
“Dedicarse a la atención neonatal significa trabajar con ciencia, precisión y tecnología, pero también con esperanza. Es apostar por el comienzo de nuevas historias y contribuir a que cada niño tenga la mejor oportunidad posible de desarrollarse plenamente desde sus primeros días de vida”, concluye el Dr. Montesinos.
