
El Salvador cuenta actualmente con una capacidad instalada de generación eléctrica de 3,138 megavatios (MW), de los cuales el 63% proviene de fuentes renovables, según destacó el presidente de ETESAL, Edwin Núñez. Esta composición refleja una matriz energética diversificada y con capacidad para atender la demanda del país.
De acuerdo con datos de ETESAL, la demanda máxima registrada durante 2026 fue de 1,297 MW, alcanzada en julio debido a una ola de calor. Esta cifra se mantiene por debajo de la capacidad instalada, lo que proporciona al sistema un margen para responder ante aumentos en el consumo.
Núñez señaló que la capacidad disponible permite a El Salvador enfrentar diferentes contingencias. Además, destacó que la participación de las energías renovables es un elemento importante dentro de la capacidad total de generación, al representar casi dos terceras partes de la energía instalada.

El presidente de ETESAL aseguró que la diversificación de la matriz energética también permite reducir los riesgos ante fenómenos climáticos, como El Niño, que pueden afectar algunas fuentes de generación. Según explicó, esta variedad disminuye la posibilidad de racionamientos o problemas en el suministro eléctrico.
El fortalecimiento del sistema también busca acompañar la llegada de nuevas inversiones. Núñez mencionó como ejemplo la infraestructura desarrollada en la Subestación Surf City, que permitirá garantizar estabilidad energética a proyectos como Ocean Breeze, anunciado para la zona de Mizata con una inversión superior a US$100 millones.
Entre los proyectos previstos, El Salvador implementará en los próximos meses tecnología Smart Valve, una solución para mejorar el control del flujo de energía y aprovechar con mayor eficiencia las líneas de transmisión existentes. Esta iniciativa forma parte del proceso de modernización de la red eléctrica nacional.

ETESAL también avanzará en nuevos proyectos de infraestructura en el oriente del país. El próximo 28 de septiembre se colocará la primera piedra de una línea de transmisión entre San Miguel y Morazán, mientras continúa la construcción de la subestación Morazán, que reforzará el suministro eléctrico en la zona norte oriental.
Estas obras se integran al Plan de Expansión 2026-2035, que contempla una inversión de $1,000 millones y la construcción de cerca de 12 subestaciones. Con este plan, el país busca modernizar y ampliar su red de transmisión, mientras el 63% de su capacidad instalada continúa respaldado por fuentes renovables.
