
Michael Alejandro Castillo Murga, un ciudadano con doble nacionalidad estadounidense y salvadoreña, fue extraditado a El Salvador para enfrentar cargos por feminicidio agravado y homicidio imperfecto, relacionados con el asesinato de su expareja y el abandono del hijo que ambos tenían en común. La Embajada de Estados Unidos en El Salvador informó que el hombre, de 27 años y residente de Beaumont, California, fue entregado este miércoles a las autoridades salvadoreñas, después de permanecer bajo custodia estadounidense desde octubre de 2024.
Según la Fiscalía Federal del Distrito Central de California, el caso se remonta a la noche del 31 de enero de 2019, cuando Castillo Murga habría recogido a la mujer y al hijo de ambos, que entonces tenía menos de dos años, en la vivienda de la madre de ella. Supuestamente, les dijo que los llevaría a una casa que había alquilado para que vivieran juntos como familia. Sin embargo, las autoridades salvadoreñas sostienen que el acusado asesinó a la mujer y abandonó al niño en el lugar.
El 1 de febrero de 2019, las autoridades encontraron el cuerpo de la víctima cerca de una carretera. Tres días después, trabajadores agrícolas localizaron al menor en las inmediaciones y alertaron a la Policía. El niño presentaba deshidratación grave, desnutrición y señales de maltrato infantil, además de cortes en el rostro y lesiones en los labios y la nariz. El personal médico le brindó atención por sus condiciones de salud, mientras las autoridades determinaron que el abandono en aquel terreno había puesto su vida en peligro.
La autopsia estableció que la mujer murió por una hemorragia masiva provocada por cortes en las venas del cuello, además de otras heridas ocasionadas con un cuchillo de plástico encontrado en la escena. Entre las evidencias mencionadas por las autoridades figuran registros que ubicaban el teléfono celular de Castillo Murga en la zona del crimen y los testimonios de dos personas que observaron a un hombre alto y delgado atacando a una mujer en el asiento trasero de un vehículo gris. Según el reporte, la víctima gritaba y pateaba mientras era agredida.
La investigación también señala que Castillo Murga habría enviado a su novia una fotografía en la que aparecía con manchas de sangre en el rostro y el cuello. Asimismo, las autoridades salvadoreñas sostienen que el acusado y otras personas, entre ellas su novia, su abuela y un abogado, presuntamente intentaron ocultar el crimen. Según el expediente, la abuela y el abogado instruyeron a dos personas para limpiar el vehículo, donde había rastros de sangre, utilizando agua, champú para automóviles y vinagre, sin conseguir eliminarlos por completo.
De acuerdo con las autoridades, Castillo Murga salió de El Salvador el 2 de febrero de 2019, presuntamente con ayuda de su abuela y del abogado. Habría cruzado a pie hacia Guatemala y utilizado su pasaporte estadounidense en un puesto de control fronterizo. En octubre de 2024, el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos lo arrestó en respuesta a la solicitud de extradición presentada por el Gobierno salvadoreño, con el objetivo de que enfrentara la justicia en el país donde ocurrieron los hechos.
El proceso de extradición avanzó en los tribunales estadounidenses. El 28 de julio de 2025, la jueza magistrada federal Sheri Pym certificó la entrega del acusado a El Salvador. Posteriormente, el hombre presentó una petición de habeas corpus, que fue denegada el 5 de noviembre de 2025 por el juez federal de distrito John W. Holcomb. El 24 de septiembre de 2026, el mismo juez rechazó una nueva solicitud para suspender la extradición, después de que el secretario de Estado emitiera la orden correspondiente para entregarlo a las autoridades salvadoreñas.
La Fiscalía Federal del Distrito Central de California informó que el proceso contó con la participación del fiscal federal adjunto John J. Lulejian y de las abogadas litigantes Reena T. Mittelman y Amanda Matey Pyles, de la Oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de Justicia. El Servicio de Alguaciles de Estados Unidos también colaboró en el traslado y la entrega del acusado. Con su extradición, Castillo Murga deberá responder ante la justicia salvadoreña por los cargos que se le atribuyen, los cuales deberán resolverse durante el proceso judicial correspondiente.
