
El Telescopio Espacial James Webb de la NASA ha logrado una observación clave que podría cambiar la comprensión sobre cómo se forman los planetas y las estrellas. Se trata de la captura directa de 29 Cygni b, un gigante gaseoso cuya naturaleza desafía las teorías tradicionales sobre el origen de estos cuerpos celestes.
El hallazgo, publicado en la revista científica The Astrophysical Journal Letters, revela que este exoplaneta posee características que lo sitúan justo en el límite entre lo que se considera un planeta y una estrella.
Un gigante en la frontera
29 Cygni b tiene una masa aproximadamente 15 veces mayor que la de Júpiter y orbita una estrella similar al Sol a una distancia comparable a la de Urano en nuestro sistema solar.
Este tamaño lo coloca en una zona crítica: es lo suficientemente grande como para haber surgido por procesos similares a los de una estrella, pero también podría haberse formado como un planeta, a partir de la acumulación de material en un disco protoplanetario.
Evidencia de formación planetaria
Gracias a las capacidades del Telescopio Espacial James Webb, los científicos detectaron en su atmósfera compuestos como dióxido de carbono y monóxido de carbono, elementos clave para entender su origen.

El análisis reveló que el planeta contiene una alta proporción de elementos pesados (equivalente a unas 150 veces la masa de la Tierra), lo que sugiere que se formó acumulando material sólido, como ocurre con los planetas, y no por el colapso de gas, como en las estrellas.
Confirmación desde la Tierra
El estudio se complementó con observaciones realizadas desde el sistema de telescopios CHARA Array, que permitió confirmar que la órbita del planeta está alineada con el eje de rotación de su estrella.
Este detalle es clave, ya que dicha alineación es característica de los sistemas planetarios formados dentro de discos protoplanetarios, como el del sistema solar.
Un descubrimiento que amplía los límites
Los resultados indican que los planetas pueden alcanzar tamaños mucho mayores de lo que se creía, ampliando los límites de las teorías actuales sobre formación planetaria.
Además, este hallazgo se suma a investigaciones previas del James Webb en otros sistemas, como HR 8799, donde ya se habían encontrado indicios de planetas masivos formados de manera similar.

Hacia una nueva comprensión del universo
El estudio de 29 Cygni b es parte de un programa más amplio que busca analizar objetos con masas entre una y 15 veces la de Júpiter, con el objetivo de identificar el punto exacto en el que los planetas dejan de formarse como tales y comienzan a comportarse como estrellas.
Este descubrimiento marca un avance significativo en la astronomía moderna, al ofrecer nuevas pistas sobre los procesos que dieron origen a los sistemas planetarios y al universo tal como se conoce hoy.
