
El calor extremo se ha convertido en la principal afectación climática reportada por las micro y pequeñas empresas (MYPES) de El Salvador, por encima de las tormentas. El fenómeno amenaza la continuidad de sus operaciones y se suma a las dificultades que enfrentan muchos negocios que funcionan desde sus propias viviendas y cuentan con recursos limitados para adaptarse a las altas temperaturas.
El informe El Estado de la MYPE 2026: La otra cara de la economía, elaborado por el Observatorio MYPE de la Escuela LID de FUSAI y FLACSO El Salvador, señala que el 58.4% de las MYPES sufrió problemas ambientales o climáticos durante los últimos cinco años.
Entre las principales afectaciones, el calor extremo ocupa el primer lugar, con el 26.9%, seguido de las tormentas, con el 22.9%; las sequías, con el 17.8%; y las inundaciones, con el 14.9%.

Los resultados muestran que los efectos del clima ya forman parte de los riesgos que enfrenta el sector empresarial, especialmente entre los negocios que tienen poca capacidad para absorber pérdidas o financiar medidas de adaptación.
William Pleites, Director del Programa FLACSO El Salvador, explicó que el estudio identifica el calor como el principal fenómeno ambiental que afecta a las MYPES y destacó que sus consecuencias se reflejan particularmente en la reducción de las ventas.
Según el informe, el 68.6% de las empresas afectadas por problemas ambientales reportó una disminución de sus ventas, mientras que el 33.4% sufrió daños en mercadería o insumos.
La vivienda también es parte de la infraestructura productiva
La vulnerabilidad climática adquiere otra dimensión cuando los negocios funcionan desde sus hogares. El estudio revela que el 43.1% de las MYPES utiliza parte de su vivienda para producir, almacenar o vender bienes y servicios. Entre las mujeres empresarias, la proporción alcanza el 50.4%.
Esta modalidad convierte la casa en un espacio que cumple simultáneamente funciones familiares y productivas. Sin embargo, las condiciones habitacionales pueden limitar la capacidad de los negocios para crecer y enfrentar fenómenos como las altas temperaturas.
De hecho, el 48.8% de quienes trabajan desde sus viviendas considera que las condiciones del inmueble limitan el crecimiento de su empresa.
El informe también identifica carencias en materiales de techo y acceso a agua potable entre las viviendas del empresariado MYPE. Estas condiciones representan desafíos adicionales para quienes deben desarrollar sus actividades productivas en espacios que no siempre están preparados para responder a las exigencias del clima.
Aunque el documento no cuantifica por separado cuánto aumentan las facturas de electricidad o agua por el calor, sí evidencia la exposición de los negocios a las afectaciones climáticas y sus consecuencias sobre la actividad comercial.

Poca protección ante las emergencias
La capacidad de respuesta financiera constituye otra de las principales debilidades del sector. De acuerdo con el estudio, apenas el 1.5% de las MYPES afectadas por fenómenos ambientales utilizó un seguro.
En contraste, el 38.2% tuvo que recurrir al endeudamiento para afrontar las consecuencias, mientras que el 15.1% se vio obligado a vender herramientas, maquinaria u otros activos del negocio.
Esta situación puede comprometer la continuidad de las operaciones, ya que las empresas deben utilizar recursos destinados a sus actividades habituales para responder a emergencias.

Pese a las dificultades, el informe destaca que las MYPES ya desarrollan prácticas ambientales con recursos propios. El 74.6% reutiliza materiales e insumos y el 48.4% ahorra agua.
Los investigadores plantean la necesidad de fortalecer los servicios municipales de recolección de basura, ampliar los puntos de reciclaje y facilitar el acceso a créditos de emergencia y microseguros.
El estudio concluye que el fortalecimiento del sector requiere soluciones ajustadas a la escala de los negocios, especialmente para aquellos que operan desde sus viviendas y tienen menor capacidad financiera para enfrentar los efectos del cambio climático.
