
Los principales mercados bursátiles de Estados Unidos registraron fuertes caídas este jueves, en medio de la creciente incertidumbre económica provocada por el conflicto con Irán y el aumento de los precios del petróleo. De acuerdo con CNN, la tensión geopolítica y el riesgo de interrupciones en el suministro energético generaron preocupación entre los inversionistas y provocaron una nueva jornada de volatilidad en las bolsas.
Durante la jornada, los tres principales índices de Wall Street cerraron con pérdidas superiores al 1%. El Dow Jones Industrial Average cayó 655 puntos, equivalente a un descenso del 1,38%. Por su parte, el S&P 500 retrocedió un 1,3%, mientras que el Nasdaq Composite registró la mayor caída del día al desplomarse un 1,66%.
Los analistas señalan que el nerviosismo del mercado está relacionado con el impacto que el conflicto en Medio Oriente podría tener en el suministro mundial de energía. El incremento en los precios del petróleo alimenta los temores de una mayor inflación y de posibles efectos negativos en el crecimiento económico global.
En paralelo a la caída de las acciones, el petróleo registró un fuerte repunte. El crudo estadounidense subió cerca de 9,8%, alcanzando los US$95,83 dólares por barril. El Brent, utilizado como indicador global del mercado energético, también aumentó alrededor de 9,3% y llegó a los US$100 dólares por barril.

El alza en los precios del crudo se produjo luego de que el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, advirtiera que el estratégico Estrecho de Ormuz continuará cerrado como una forma de presión en el conflicto. Esta vía marítima es considerada una de las más importantes del mundo para el comercio energético, ya que por ella transita aproximadamente el 20% del consumo global de petróleo.
La situación en esta zona estratégica se ha convertido en uno de los factores que más influyen en los mercados internacionales. Analistas señalan que cualquier interrupción prolongada en el flujo de petróleo podría provocar mayores presiones sobre los precios de la energía y afectar el desempeño de las economías a nivel global.
Ante este escenario, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó que el estrecho debe reabrirse, mientras continúan las operaciones militares en la región.
El impacto del conflicto también se reflejó en otros indicadores financieros. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense subieron a medida que los inversionistas ajustaban sus expectativas ante una posible presión inflacionaria derivada del encarecimiento de la energía. El rendimiento de los bonos a 10 años alcanzó el 4,24%, su nivel más alto desde principios de febrero.

Al mismo tiempo, el dólar estadounidense se fortaleció frente a otras monedas internacionales debido a la mayor demanda de activos considerados refugio en momentos de incertidumbre económica. El índice del dólar subió alrededor de 0,4% y alcanzó su nivel más alto del año.
La volatilidad también se reflejó en el aumento del VIX, conocido como el “indicador del miedo” de Wall Street, que subió cerca de un 9% durante la jornada.
Los analistas coinciden en que el comportamiento del mercado seguirá dependiendo en gran medida de la evolución del conflicto y de la situación en el estrecho de Ormuz. Si las tensiones se mantienen o el suministro de petróleo continúa restringido, es probable que los mercados financieros sigan enfrentando episodios de inestabilidad en los próximos días.
