
La agencia calificadora Moody’s Investors Service mantuvo la calificación soberana de B3 para El Salvador y mejoró su perspectiva de estable a positiva desde el primer trimestre de 2026, de acuerdo con el más reciente Informe de Riesgo País publicado por la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA). La actualización representa una evaluación más favorable sobre las perspectivas económicas y fiscales del país, al mantener la nota de riesgo mientras mejora la visión sobre su desempeño futuro.
El documento del SECMCA muestra que Moody’s conservó la calificación B3 durante el período comprendido entre el segundo trimestre de 2025 y el segundo trimestre de 2026. No obstante, desde el primer trimestre de este año la agencia modificó la perspectiva de estable a positiva. En tanto, Fitch Ratings mantuvo la calificación B- con perspectiva estable, al igual que Standard & Poor’s, que también conservó la nota B- con perspectiva estable.

El informe también destaca el comportamiento reciente de la economía salvadoreña. Según los datos recopilados por la SECMCA, el Producto Interno Bruto (PIB) registró un crecimiento interanual de 4.65% durante el primer trimestre de 2026, mientras que el Índice de Volumen de Actividad Económica (IVAE) aumentó 5.78% a abril de 2026. Asimismo, la inflación interanual se ubicó en 2.77% al cierre de junio de 2026, indicadores que reflejan la evolución de la actividad económica del país.
En cuanto a la evaluación de Fitch, el informe señala que la calificadora sustentó la permanencia de su nota en la reducción de las necesidades de financiamiento, el alivio de las restricciones financieras respaldadas por un programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la estabilidad macroeconómica apoyada por la dolarización y un PIB per cápita superior al promedio de los países de la región. Además, considera que el crecimiento económico y el proceso de consolidación fiscal podrían mantenerse en los próximos años, aunque advierte que continúan existiendo desafíos relacionados con la deuda pública, el entorno externo y la continuidad del programa con el FMI.

El informe también identifica como un factor positivo la disminución de las necesidades de financiamiento del país, impulsada por resultados fiscales mejores a los esperados. Asimismo, indica que futuras mejoras en las calificaciones podrían darse si las reformas económicas fortalecen el desempeño del país, existe mayor claridad sobre la trayectoria fiscal y se registra una mejora sostenida de las reservas internacionales.
