
El gobernador de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), Christopher J. Waller, dejó abierta la posibilidad de que el banco central vuelva a aumentar las tasas de interés en septiembre, aunque señaló que la decisión dependerá principalmente de la evolución de la inflación.
Waller explicó que los datos de inflación correspondientes a agosto serán determinantes para la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), programada para el 15 y 16 de septiembre. Si los precios continúan moderándose, respaldaría mantener sin cambios la tasa de referencia.
Sin embargo, advirtió que un repunte de la inflación podría llevarlo a apoyar un nuevo incremento de las tasas. Esto significa que, por ahora, la Fed no tendría una decisión predeterminada y evaluará los nuevos indicadores antes de definir su siguiente movimiento.
Uno de los principales factores que observa Waller es la inflación medida por el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE). Hasta julio, este indicador registró un aumento interanual de 3.7%, mientras que el PCE subyacente, que excluye alimentos y energía, avanzó 3.3%.

Aunque la inflación continúa por encima del objetivo de 2% de la Fed, Waller destacó que las presiones de precios han mostrado señales de moderación. La inflación subyacente anualizada de tres meses fue de 3.05% hasta julio, frente al 4.76% registrado en febrero.
El comportamiento de la economía estadounidense también será relevante para la decisión monetaria. El Producto Interno Bruto (PIB) real creció a una tasa anualizada de 1.8% durante el primer semestre de 2026, mientras que el gasto privado interno final aumentó 3%.
En el mercado laboral, Waller señaló que Estados Unidos generó en promedio unos 60,000 empleos mensuales hasta julio y que la tasa de desempleo se ubicó en 4.1%. Estos datos muestran una economía que continúa creciendo, aunque con un mercado laboral menos dinámico.

El funcionario también identificó riesgos que podrían volver a presionar los precios, entre ellos un aumento en los costos de la energía, nuevos aranceles y posibles presiones relacionadas con los bienes tecnológicos debido al fuerte crecimiento de la inversión en inteligencia artificial.
A pesar de estos riesgos, Waller considera que el crecimiento de los salarios, combinado con los avances en productividad, continúa siendo compatible con una eventual reducción de la inflación hacia el objetivo del 2%.
Por ahora, el mensaje central es que la Fed mantendrá una postura dependiente de los datos. Si la inflación sigue desacelerándose, Waller favorecería mantener las tasas actuales; pero si los precios vuelven a acelerarse, podría respaldar un nuevo aumento en septiembre.
