
El crecimiento económico de América Latina y el Caribe se ubicará en 2.3% en 2026 y 2.7% en 2027, de acuerdo con las Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI), en un contexto internacional marcado por la desaceleración global, el impacto de la guerra en Oriente Medio y el aumento en los costos de energía y alimentos. Para 2025, América Latina y el Caribe había registrado un crecimiento de 2.4%.
Estas cifras reflejan una región que seguirá expandiéndose, pero a un ritmo moderado y condicionado por factores externos que están debilitando el impulso económico global.
Un entorno global más lento y con más presión inflacionaria
El FMI advierte que la economía mundial crecerá menos de lo previsto anteriormente, con una proyección de 3.1% en 2026 y 3.2% en 2027, lo que reduce el dinamismo del comercio internacional y la demanda externa hacia las economías latinoamericanas.
Este menor crecimiento global ocurre en paralelo con un aumento de la inflación en el corto plazo, impulsado principalmente por el encarecimiento de la energía y los alimentos tras el conflicto en Oriente Medio.
América Latina: crecimiento moderado pero vulnerable
En el caso de América Latina, el impacto se verá principalmente a través de tres canales:

Mayores costos de insumos, especialmente combustibles y alimentos importados.
Menor inversión extranjera, debido a la incertidumbre global.
Condiciones financieras más estrictas, con acceso más caro al crédito internacional.
Esto limita la capacidad de expansión de las economías de la región, incluso en países con fundamentos macroeconómicos relativamente estables.
El peso de los precios internacionales
El aumento en los precios de la energía es uno de los factores más sensibles para la región. Muchas economías latinoamericanas dependen de la importación de combustibles, por lo que cualquier alza internacional se traduce rápidamente en mayores costos de transporte, producción y consumo.

A esto se suma la presión sobre los alimentos, lo que impacta directamente en la inflación y el poder adquisitivo de los hogares.
Riesgos externos siguen dominando el panorama
El informe del FMI señala que los riesgos para la región continúan inclinados a la baja. Entre ellos destacan una posible escalada del conflicto internacional, nuevas tensiones comerciales o una mayor fragmentación de la economía global.
Estos factores podrían reducir aún más el crecimiento proyectado, especialmente en economías emergentes más expuestas a choques externos.
Un crecimiento estable, pero sin gran impulso

Aunque América Latina no entra en recesión, el FMI describe un escenario de crecimiento moderado, sin aceleración significativa en el corto plazo. La región seguirá creciendo, pero con limitaciones estructurales y alta sensibilidad a lo que ocurra fuera de sus fronteras.
En este contexto, el organismo insiste en la necesidad de fortalecer la estabilidad macroeconómica, mejorar la productividad interna y proteger a los sectores más vulnerables frente al aumento de precios.
En conjunto, el panorama para América Latina entre 2026 y 2027 es de crecimiento positivo, pero condicionado por un entorno global más incierto, costos más altos y menor dinamismo económico internacional.
