
Los consumidores salvadoreños pagarán menos por el gas licuado de petróleo (GLP) durante julio de 2026, informó la Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas (DGEHM), la reducción en los precios de los cilindros es una medida que podría representar un alivio para el presupuesto de los hogares en un contexto donde el costo de los servicios básicos continúa siendo un factor determinante en la economía familiar.
De acuerdo con la actualización de precios, el cilindro de 35 libras se comercializará a US$15.50, el de 25 libras a US$11.13, el de 20 libras a US$8.98 y el de 10 libras a US$4.61. Sin las medidas de estabilización vigentes, estos precios habrían sido entre US$0.20 y US$0.65 más altos, dependiendo de la presentación.

Desde el punto de vista económico, el comportamiento del precio del GLP tiene un impacto directo en el gasto de las familias, debido a que este combustible es utilizado por una parte importante de los hogares para la preparación de alimentos. La estabilidad en su costo contribuye a contener el incremento del gasto mensual, especialmente entre los hogares de menores ingresos.
La reducción responde, en parte, a factores del mercado internacional. Durante junio aumentaron las reservas de propano en Estados Unidos y disminuyó su consumo estacional, lo que incrementó la disponibilidad del producto y ejerció presión a la baja sobre los precios internacionales.

Además del comportamiento del mercado, el precio final que pagan los consumidores continúa influenciado por las medidas de estabilización y por el subsidio focalizado que se mantiene para determinados sectores de la población. En el caso del cilindro de 25 libras, los beneficiarios del subsidio seguirán cancelando US$3.09, mientras que el apoyo estatal asciende a US$8.04 por cilindro.
Especialistas en economía señalan que las variaciones en el precio del gas suelen tener un efecto indirecto sobre el costo de vida, ya que este insumo forma parte de la estructura de gastos de los hogares y de pequeños negocios dedicados a la preparación de alimentos. Por ello, una disminución en su precio puede contribuir a reducir la presión sobre el presupuesto familiar, aunque su efecto sobre la inflación general suele ser limitado en comparación con otros rubros como los combustibles para transporte o los alimentos.
