
El Salvador cerró 2025 con cerca de 85,000 tiendas de barrio, una cifra que evidencia el crecimiento sostenido de las micro y pequeñas empresas (mypes) y su papel clave en la economía nacional. Este dato marca un avance significativo frente a años anteriores: en 2018 se registraban alrededor de 44,000 negocios de este tipo, mientras que en 2023 la cifra ascendía a 60,000.
El presidente de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE), Paul Steiner, destacó que este incremento responde a un entorno más favorable para emprender, impulsado principalmente por la seguridad y la confianza en el país. Según explicó durante una entrevista en radio, cada vez más salvadoreños están invirtiendo sus ahorros en pequeños negocios, especialmente en el comercio local.
“Este primer trimestre es la continuación de la tendencia de alto crecimiento en el número de nuevos negocios. Cerramos 2025 con un incremento significativo, especialmente en tiendas de barrio”, afirmó el titular de CONAMYPE.

Las mypes representan aproximadamente el 90% del tejido empresarial salvadoreño y constituyen una fuente clave de ingresos para miles de familias. Además, una gran parte de estos negocios es liderada por mujeres, lo que refuerza su impacto en la economía familiar y comunitaria.
El crecimiento del sector también ha sido respaldado por políticas públicas orientadas a facilitar su desarrollo. Entre estas destacan la Ley Mype y el Programa de Garantía para la Micro y Pequeña Empresa (Progamype), que buscan ampliar el acceso a financiamiento con condiciones más accesibles, especialmente para emprendedores que históricamente han estado excluidos del sistema bancario tradicional.

A estas iniciativas se suman proyectos como los agromercados y la Central de Abastos, que han dinamizado el comercio interno al generar más espacios de venta y fortalecer las cadenas de suministro a nivel nacional. Asimismo, el Gobierno impulsa estrategias de desarrollo económico local en coordinación con las alcaldías, promoviendo la creación de mesas de microempresas e incentivos para fomentar el crecimiento desde los territorios.
Este panorama refleja un modelo de desarrollo que apuesta por fortalecer la base productiva del país. El aumento en el número de tiendas de barrio no solo evidencia dinamismo económico, sino también una mayor participación de los salvadoreños en actividades productivas que generan ingresos, empleo y oportunidades en sus comunidades.
