
Con una inversión inicial de US$130 millones en el Corredor Pacífico, por donde circula cerca del 70% de la carga de Centroamérica, los países de la región buscan transformar la movilidad de mercancías mediante el programa Cargo Pass. La iniciativa tiene un potencial beneficio económico estimado en US$700 millones anuales y plantea modernizar los procesos fronterizos, incorporar tecnología y reducir los costos y tiempos asociados al comercio regional.
En este contexto, el ministro de Hacienda, Jerson Posada, destacó que Centroamérica tiene el reto de convertirse en una región más ágil, conectada y competitiva. Durante el diálogo ministerial “Conectividad e integración para una región más competitiva”, organizado por el Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el funcionario señaló que El Salvador considera prioritario modernizar y digitalizar los procesos en las fronteras, fortalecer la coordinación entre los países y llevar iniciativas como Cargo Pass a resultados concretos.
Posada afirmó que El Salvador está listo para convertirse en país piloto de este modelo, con el propósito de contribuir a una logística regional más eficiente. Según explicó, mejorar los procesos fronterizos permitiría reducir costos para las empresas, facilitar el movimiento de mercancías y generar mejores condiciones para el comercio y la inversión.
La apuesta tiene un impacto directo en la actividad económica, debido a que los retrasos y trámites en las fronteras representan costos adicionales para transportistas, productores, importadores y exportadores. Una mayor digitalización y coordinación entre las autoridades permitiría agilizar el tránsito de mercancías y mejorar la competitividad de las empresas que operan dentro de la región.

Cargo Pass busca crear un ecosistema logístico regional mediante la combinación de procesos, tecnología, infraestructura y armonización regulatoria. El objetivo es que las fronteras sean más rápidas y seguras, facilitando el traslado de productos entre los países centroamericanos.
Durante el encuentro participaron ministros y autoridades gubernamentales, representantes del sector privado, organismos internacionales y expertos de Centroamérica, Panamá y República Dominicana. Las autoridades coincidieron en la necesidad de avanzar en una mayor conectividad física, digital y comercial para impulsar el crecimiento económico, facilitar el comercio y atraer inversiones.
El BID será responsable de preparar un Marco Institucional y de Gobernanza para Cargo Pass, además de presentar alternativas para su estructuración financiera y modelo de implementación. También desarrollará una hoja de ruta que permita avanzar progresivamente con proyectos piloto, en coordinación con los gobiernos y el sector privado.

La propuesta integral para la implementación gradual del programa será presentada por el BID durante el primer trimestre de 2027. El documento incluirá las principales acciones, decisiones requeridas, responsables y la identificación de los primeros corredores piloto.
La importancia económica de esta iniciativa está relacionada con el peso del comercio intrarregional. De acuerdo con datos de la CEPAL citados durante el encuentro, aproximadamente el 30% de las exportaciones centroamericanas tienen como destino otro país de la propia región, mientras que Centroamérica representa el principal destino de sus exportaciones después de Estados Unidos.
Para El Salvador, la participación en Cargo Pass representa una oportunidad para mejorar su posición dentro de las cadenas comerciales regionales. La propuesta de Posada busca que la modernización de las fronteras no se limite a una mejora operativa, sino que se traduzca en menores costos logísticos, mayor competitividad y nuevas oportunidades para el comercio y la inversión.
