
La Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO) proyecta una producción total de 20.6 millones de quintales de cereales para el ciclo agrícola 2026-2027 en El Salvador, una cifra que incluye cultivos clave como maíz, sorgo, arroz y frijol, fundamentales para el abastecimiento alimentario nacional y para la actividad económica del sector agrícola.
Según informó la gremial, el maíz continuará siendo el principal cultivo producido en el país, con una proyección de 15.9 millones de quintales para el próximo ciclo agrícola, consolidándose como el grano básico de mayor relevancia dentro de la producción nacional.
CAMPO también señaló que el sorgo, el arroz y el frijol formarán parte importante de la producción agrícola prevista para el período 2026-2027, aunque algunos de estos cultivos seguirían registrando déficits debido a que el consumo nacional supera la capacidad de producción interna.
La institución destacó que la agricultura mantiene un peso importante dentro de la economía salvadoreña, tanto por la producción de alimentos como por la generación de empleo y la inversión vinculada al sector agropecuario.

De acuerdo con las proyecciones de CAMPO, los productores agrícolas realizarían una inversión superior a los US$682 millones durante el ciclo agrícola 2026-2027, recursos destinados a preparación de tierras, semillas, fertilizantes, insumos, sistemas de riego y otras actividades relacionadas con la producción.
La gremial indicó además que en El Salvador continúan desarrollándose diferentes temporadas de siembra durante el año, entre ellas primera, postrera y apante o riego, lo que permite mantener actividad agrícola en distintos períodos y diversificar la producción nacional.
Asimismo, CAMPO advirtió que uno de los principales desafíos para el agro salvadoreño continúa siendo la variabilidad climática y los riesgos asociados a fenómenos como sequías, exceso de lluvias y déficit hídrico, factores que pueden afectar directamente los niveles de producción.

Ante este panorama, la institución considera necesario fortalecer estrategias de modernización agrícola, incorporación tecnológica y medidas de adaptación climática para proteger la producción de alimentos y mejorar la sostenibilidad del sector.
CAMPO también destacó la importancia de impulsar acciones que permitan incrementar la productividad nacional, reducir déficits agrícolas y fortalecer la seguridad alimentaria del país, tomando en cuenta el crecimiento de la demanda interna de granos básicos.
Pese a los desafíos identificados, la proyección de 20.6 millones de quintales refleja que el sector agrícola mantiene una actividad productiva relevante para el abastecimiento nacional y continúa siendo uno de los pilares económicos vinculados a la producción de alimentos en El Salvador.
