
El Salvador registra un incremento en los casos sospechosos de dengue, de acuerdo con el boletín epidemiológico del Ministerio de Salud (MINSAL). Los reportes pasaron de 76 casos sospechosos a finales de julio a 329 durante septiembre, lo que refleja un aumento en los pacientes que presentan síntomas compatibles con esta enfermedad transmitida por el zancudo.
Entre los principales síntomas que pueden generar sospecha de dengue se encuentran la fiebre, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos y dolores musculares. De acuerdo con la información proporcionada por Salud, cuando estas manifestaciones persisten por más de 48 horas, el cuadro puede clasificarse como sospechoso de dengue y requiere atención médica.
La enfermedad puede presentar diferentes niveles de gravedad. El dengue con signos de alarma puede identificarse cuando, además de la fiebre y otros síntomas, aparecen manifestaciones como sangrados, incluyendo sangrado en las encías o la nariz, así como erupciones o alteraciones en la piel. Estos signos requieren especial atención para evitar complicaciones.
En los casos de dengue grave, la enfermedad puede afectar múltiples órganos y estar relacionada con una disminución de las plaquetas. Por esta razón, la evolución de los síntomas debe vigilarse y, ante señales de alarma o un empeoramiento del estado de salud, es importante buscar atención médica.
Mientras los casos sospechosos de dengue han aumentado, otras enfermedades transmitidas por el zancudo, como zika y chikungunya, se han mantenido estables. Según el Ministerio de Salud, estas registran entre uno y dos casos sospechosos por semana.
Una de las principales recomendaciones de Salud es no automedicarse, debido a que algunos medicamentos pueden aumentar el riesgo de sangrado y complicar el cuadro. En particular, se indicó evitar el uso de aspirina e ibuprofeno ante la sospecha de dengue y consultar con personal médico para determinar el tratamiento adecuado.
La hidratación también es fundamental cuando existe fiebre. Salud recomienda mantener una adecuada ingesta de líquidos y utilizar suero de rehidratación oral, especialmente mientras se vigilan los síntomas y se determina si existe una infección por dengue.
Los grupos de edad que concentran una mayor afectación por dengue son los niños y adolescentes de 10 a 19 años, seguidos por los menores de 1 a 4 años y los adultos de 20 a 29 años. Estos datos refuerzan la importancia de prestar atención a los síntomas en estos grupos y buscar asistencia médica cuando las manifestaciones persistan o aparezcan signos de alarma.
