
El reconocimiento otorgado por la Cámara Salvadoreña de la Industria de la Construcción destaca el cumplimiento de los cinco criterios de sostenibilidad evaluados y confirma el propósito de BAC de reimaginar la banca desde espacios más sostenibles.
El Campus Corporativo, ubicado en Antiguo Cuscatlán, fue seleccionado como GANADOR de la Categoría Diseño Profesional en la séptima edición del Premio a la Construcción Sostenible, otorgado por la Cámara Salvadoreña de la Industria de la Construcción (CASALCO), en conjunto con el Comité de Sostenibilidad y sus aliados estratégicos El Salvador GBC y Fundemas.
El reconocimiento se otorgó luego de una exhaustiva revisión de las postulaciones recibidas por parte de la Comisión Evaluadora, la cual destacó al Campus Corporativo BAC por su desempeño en los cinco criterios de sostenibilidad evaluados: eficiencia energética, uso eficiente del agua, calidad del ambiente interior, sitio sostenible y materiales y recursos. Entre los aspectos destacados, la comisión resaltó una integración de criterios LEED desde las primeras etapas del diseño, respaldada por información técnica completa y detallada, así como un diseño innovador y bien adaptado a las necesidades de espacio, parqueo y áreas requeridas para un centro financiero.
“Este premio es un orgullo para todos los que trabajamos en BAC El Salvador. Es la materialización de nuestro propósito: Reimaginar la banca para crear prosperidad en la comunidad que servimos, integrando prácticas sostenibles que agreguen valor a largo plazo.” señaló Martha Bolaños, directora de Mercadeo y Sostenibilidad de BAC El Salvador.
El diseño arquitectónico estuvo a cargo de Gensler, estudio con más de 65 años de experiencia a nivel mundial, que junto al equipo de BAC desarrolló un espacio orientado a favorecer la convivencia e interacción de los colaboradores. Ubicado en Antiguo Cuscatlán, el Campus Corporativo BAC será el corazón de la operación del banco en El Salvador. El proyecto incorpora más de 1.500 metros cuadrados de áreas verdes vegetadas y una ubicación que favorece el flujo peatonal y el acceso a transporte público, promoviendo una movilidad más activa, accesible y sostenible.
En eficiencia energética, el edificio fue diseñado para consumir casi 41% menos energía de la que exige como mínimo la certificación LEED. Esto se logra con iluminación LED y sensores que la apagan cuando no hay nadie, equipos de aire acondicionado de alta eficiencia, un sistema de ventilación que renueva el aire de forma más inteligente y una plataforma que monitorea el consumo eléctrico en tiempo real para seguir ajustándolo durante la operación del edificio. En cuanto al agua, el proyecto reducirá casi 45% el consumo anual en el interior del edificio, gracias a grifos e inodoros de bajo consumo, además de sembrar plantas adaptadas al clima local.
En calidad del ambiente interior, la comisión evaluadora destacó el diseño lumínico especializado, el control de compuestos orgánicos volátiles (VOCs), el acceso a vistas y luz natural y las estrategias de confort térmico, visual y acústico. El diseño integra adecuadamente la orientación solar y cuenta con un atrio central que funcionará como punto de encuentro, colaboración y conexión con la luz natural, complementado con zonas colaborativas, vistas hacia áreas verdes y materiales de bajas emisiones. En materiales y recursos, durante la etapa de construcción el proyecto ha evitado que más del 75% de los residuos generados termine en vertederos o incineración, mediante procesos de separación, reciclaje y reutilización, además de materiales con respaldo ambiental verificable y acabados de bajas emisiones.
