
El programa Iniciativa Mipymes Verdes II dejó como uno de sus principales resultados la creación de 2,006 empleos y el acceso al crédito de empresas sin historial financiero previo, un avance significativo para el sector productivo salvadoreño. Este logro fue posible, en parte, gracias a más de US$117,000 destinados al fortalecimiento de esquemas de garantía, lo que permitió abrir oportunidades de financiamiento a negocios que tradicionalmente quedan fuera del sistema bancario formal.
La iniciativa, impulsada por el Banco Centroamericano de Integración Económica, el banco alemán KfW y la Unión Europea, y ejecutada a través de intermediarios financieros en El Salvador, concluyó en 2025 tras una década de operación con un total de $28.3 millones colocados en 96 operaciones orientadas a la sostenibilidad productiva.
El programa operó en un contexto complejo para las micro y pequeñas empresas (MYPE), especialmente durante la pandemia, cuando el 80% suspendió operaciones y cerca del 20% cerró definitivamente, según datos de CONAMYPE. Ante ese escenario, la iniciativa destinó el 59% de sus recursos a la recuperación empresarial y el 41% a inversiones verdes como eficiencia energética y tecnologías limpias.

Este enfoque dual permitió atender dos necesidades urgentes: la supervivencia económica de las empresas y la transición hacia modelos más sostenibles. Aun así, el desafío fue significativo, ya que en contextos de crisis el acceso a capital de trabajo suele ser prioritario frente a inversiones ambientales.
Otro de los aportes del programa fue la capacitación de más de 1,400 personas en temas de gestión ambiental y eficiencia energética, fortaleciendo capacidades técnicas dentro del sector MYPE.
Sin embargo, el alcance de la iniciativa debe analizarse en contraste con la magnitud del problema estructural. El informe El Estado de la MYPE 2025 estima que las MYPE en El Salvador recurren al crédito informal por aproximadamente $1,251.5 millones, equivalente al 3.6% del PIB, muchas veces bajo condiciones de alto riesgo financiero.

En este contexto, los 96 subpréstamos otorgados en una década no resuelven el déficit de financiamiento, pero sí evidencian que los modelos de crédito verde con acompañamiento técnico y esquemas de garantía pueden funcionar en segmentos donde la banca tradicional no llega.
La experiencia de Mipymes Verdes II deja así una lección clave: el financiamiento sostenible es viable cuando se combina con asistencia técnica y mecanismos de respaldo adecuados. Más que un programa aislado, el proyecto se posiciona como una referencia para escalar instrumentos financieros que integren productividad, inclusión y sostenibilidad ambiental en el ecosistema empresarial salvadoreño.
