
Los incidentes cibernéticos se han convertido en una amenaza creciente para las economías a medida que aumenta la digitalización de empresas, gobiernos y servicios. Un estudio del Banco Mundial revela que América Latina y el Caribe registra el ritmo más rápido de crecimiento de incidentes cibernéticos divulgados, con una tasa promedio anual del 25% desde 2014.
El dato supera el crecimiento observado a escala mundial. Según el informe “Economía de la ciberseguridad para los mercados emergentes”, los incidentes cibernéticos divulgados en todo el mundo aumentaron a una tasa anual promedio del 21% durante la última década, mientras que América Latina y el Caribe presentó un ritmo significativamente mayor.
Dentro de la región, Centroamérica se ha convertido en el escenario más amenazado por incidentes cibernéticos en relación con su población. El avance de la transformación digital ha permitido ampliar el acceso a servicios y herramientas en línea, pero también ha incrementado la cantidad de sistemas y datos expuestos a ataques.

El Banco Mundial señala que, en los mercados emergentes, la principal motivación de los ataques continúa siendo la ganancia financiera. Sin embargo, las acciones relacionadas con protesta y espionaje representan proporcionalmente una mayor cantidad de incidentes que en los países de ingresos altos. Además, la administración pública es el sector más afectado en estas economías.
El impacto de estos ataques no se limita a pérdidas de información o interrupciones de servicios. El estudio identifica una relación entre ciberseguridad y desempeño económico: un país en desarrollo que reduzca sus incidentes cibernéticos del cuartil superior al inferior de la distribución podría aumentar en 1.5% su PIB per cápita.
Uno de los principales desafíos es la brecha de inversión. El gasto per cápita en ciberseguridad ronda US$1 en países como India y México, frente a US$30 en Estados Unidos y Canadá. Esta diferencia limita la capacidad de muchas economías emergentes para desarrollar infraestructura, contratar personal especializado y responder de manera efectiva ante amenazas.

El informe también advierte que los riesgos podrían aumentar conforme los países de ingresos bajos y medios profundicen su uso de internet y su integración digital. Ante este escenario, el Banco Mundial plantea fortalecer la regulación, compartir información sobre amenazas, proteger la infraestructura crítica y desarrollar capacidades especializadas.
El crecimiento anual promedio del 25% en los incidentes cibernéticos divulgados en América Latina y el Caribe desde 2014 confirma que la ciberseguridad dejó de ser únicamente un asunto tecnológico. Para las economías de la región, representa también un desafío económico que puede afectar la continuidad de los servicios, la confianza digital, la inversión y las oportunidades de crecimiento.
