
América Latina y el Caribe enfrenta el desafío de acelerar la reducción de la pobreza, debido a que una de cada cuatro personas vive con menos de USD 8.30 al día y más de un tercio de la población permanece en condición de vulnerabilidad. Ante este panorama, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) inauguraron este viernes, en Ciudad de Panamá, una conferencia regional para impulsar nuevas estrategias y fortalecer las políticas públicas orientadas a mejorar las condiciones de vida de la población.
El encuentro, denominado “Conferencia Regional sobre Pobreza. Fin de la pobreza: recalibrando estrategias, renovando compromisos”, reunió a líderes políticos, autoridades y especialistas para analizar los avances de la región y los obstáculos que dificultan una reducción sostenida de la pobreza. Entre los participantes estuvieron los expresidentes Gabriel Boric, de Chile, y Álvaro Uribe, de Colombia, quienes compartieron sus experiencias en la implementación de políticas sociales y económicas durante sus mandatos.
De acuerdo con las cifras del Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2025 del PNUD, la proporción de personas que viven con menos de USD 8.30 diarios disminuyó del 53.3 % en 2000 al 25.4 % en 2024. Asimismo, la incidencia de la pobreza multidimensional pasó del 45.7 % en 2008 al 26.5 % en 2022. Esta última medición considera distintas privaciones que afectan las condiciones de vida de los hogares, más allá de sus ingresos, como las relacionadas con el acceso a servicios y recursos esenciales.
Pese a estos avances, ambas instituciones señalaron que el ritmo de reducción de la pobreza se ha desacelerado y que millones de personas continúan expuestas a caer en esa condición ante nuevas crisis económicas, sociales o ambientales. Por ello, plantearon la necesidad de revisar el diseño y la coordinación de las políticas públicas, especialmente en un contexto marcado por restricciones fiscales y desafíos que requieren respuestas sostenidas a largo plazo.
Michelle Muschett, directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, sostuvo que poner fin a la pobreza es posible si los países renuevan su compromiso político y aprovechan la innovación en la gestión pública. También destacó la importancia de desarrollar estrategias que atiendan las distintas dimensiones de la pobreza y protejan los avances alcanzados.
Por su parte, Daniel Ortega, gerente de Planeación e Impacto al Desarrollo de CAF, afirmó que la reducción de la pobreza requiere políticas públicas efectivas, sustentadas en evidencia y adaptadas a las realidades de cada país. En ese sentido, señaló que la institución trabaja con los gobiernos para mejorar la focalización de los recursos públicos, ampliar la cobertura de los sistemas de protección social y atender los factores que mantienen a millones de personas en situación de vulnerabilidad.
Durante el panel de discusión, Gabriel Boric destacó el papel de las políticas de cuidado como una herramienta para combatir la pobreza y reducir las desigualdades. Explicó que gran parte del trabajo relacionado con la atención de la infancia, las personas enfermas, los adultos mayores y quienes tienen algún grado de dependencia recae sobre las mujeres y no recibe remuneración. Por ello, defendió una mayor participación del Estado en la organización de estos cuidados, mediante iniciativas como las casas cuna y los sistemas de pensiones.
Álvaro Uribe, en tanto, planteó la importancia de fortalecer el sector privado y mantener un Estado de menor tamaño como parte de una estrategia para reducir la pobreza. Según expresó, durante su gestión presidencial en Colombia el gasto social creció 3.5 veces. Su intervención formó parte del intercambio de experiencias sobre las medidas que pueden contribuir a mejorar los ingresos y las condiciones de vida de la población.
Otro de los puntos abordados durante la conferencia fue la transformación de la pobreza según el lugar de residencia y las condiciones particulares de cada grupo poblacional. Aunque las zonas rurales mantienen tasas de pobreza más elevadas, las ciudades concentran una proporción creciente de personas que viven en esa situación. El PNUD indicó que la proporción de personas pobres que reside en áreas urbanas aumentó del 66 % en 2000 al 73 % en 2022.
En las zonas rurales, los principales obstáculos incluyen la dispersión geográfica, las limitaciones de infraestructura y el acceso insuficiente a servicios. En las ciudades, por su parte, las instituciones identifican desafíos como el incremento de las personas en situación de calle y las dificultades para incorporarlas a los sistemas de protección social. A estos factores se suman los desastres naturales y otras crisis que pueden profundizar las desigualdades y dificultar la recuperación de los hogares afectados.
Ante esta realidad, CAF y el PNUD destacaron la importancia de fortalecer la resiliencia de los países y las comunidades, entendida como su capacidad para enfrentar crisis, recuperarse de sus efectos y proteger los avances en desarrollo humano. El objetivo es que las políticas contra la pobreza no se limiten a atender las necesidades inmediatas, sino que también permitan reducir la vulnerabilidad y ampliar las oportunidades de manera sostenida.
Como parte de esta agenda de cooperación, ambas instituciones lanzaron el pasado 1 de octubre la Cátedra Rotativa PNUD/CAF de Políticas de Reducción de Pobreza en América Latina y el Caribe. La iniciativa busca impulsar investigaciones, generar evidencia y desarrollar propuestas innovadoras que ayuden a los gobiernos a diseñar medidas más eficaces. Andrea Repetto, directora de la Escuela de Gobierno de la Pontificia Universidad Católica de Chile y especialista en políticas públicas, fue designada como la primera titular de la cátedra y también participa en la conferencia.
La reunión en Panamá contó además con la participación de autoridades panameñas y representantes de organismos internacionales, entre ellos el canciller Javier Martínez-Acha Vásquez y el viceministro de Desarrollo Social, Roberto Arrosemena. La cooperación entre CAF y el PNUD busca convertir los diagnósticos sobre la pobreza en acciones concretas, con políticas que respondan a los cambios en las condiciones de vida de la población y permitan acelerar los avances en toda la región.
