
Los precios de los productos básicos aumentarán un 23% en 2026, impulsados por las tensiones geopolíticas, las interrupciones en el suministro de energía y los riesgos que amenazan la producción agrícola, según el más reciente informe Commodity Markets Outlook del Grupo Banco Mundial. La institución advierte que estas presiones podrían encarecer los alimentos y los combustibles, alimentar la inflación y frenar el crecimiento económico mundial.
El informe proyecta que los precios de la energía aumentarán un 32% durante este año, después de tres años consecutivos de descensos. El conflicto en Oriente Medio ha reducido las existencias de petróleo y ha elevado los riesgos para el abastecimiento internacional, por lo que se espera que los precios energéticos alcancen su nivel más alto en cuatro años. Para 2027, el Banco Mundial prevé una moderación de estos costos, aunque la evolución dependerá de las condiciones del mercado y de la duración de las tensiones internacionales.
En el mercado petrolero, el organismo estima que el crudo Brent, utilizado como referencia internacional, promediará US$91 por barril en 2026, frente a los US$69 registrados en 2025. Para 2027, la proyección apunta a una reducción hasta los US$79 por barril. Sin embargo, el Banco Mundial advierte que un agravamiento del conflicto en Oriente Medio y la persistencia de daños en infraestructura petrolera rusa podrían provocar nuevas alzas. En un escenario adverso, el Brent podría alcanzar un promedio de US$105 por barril en 2027.
El encarecimiento también alcanzaría a los alimentos. El informe prevé que los precios de los productos alimentarios básicos aumenten alrededor de un 10% en 2026 y un 7% adicional en 2027, lo que representaría un incremento acumulado del 18% en ambos años. Entre los factores que presionan este mercado figuran las interrupciones en los envíos de cereales, la amenaza del fenómeno de El Niño sobre las cosechas y los mayores costos de los combustibles y fertilizantes utilizados en la producción agrícola.
La institución también advierte sobre los riesgos que enfrenta el suministro mundial de petróleo. Se proyecta que la oferta disminuya un 5.2% en 2026, la mayor caída en más de cuatro décadas, si se excluye la contracción registrada durante la recesión mundial de 2020. Al mismo tiempo, el consumo podría reducirse un 2.5%, debido a los precios elevados y a cambios en la demanda energética, entre ellos la electrificación en China. Como la producción se mantendría por debajo del consumo, sería necesario recurrir a las reservas existentes, lo que dejaría al mercado más expuesto a nuevas interrupciones.
Los fertilizantes constituyen otro punto de presión para el sector agrícola. El Banco Mundial estima que sus precios subirán un 14% en 2026, antes de regresar a los niveles de 2025 durante el próximo año. Aunque el encarecimiento de la urea registrado a principios de 2026 se ha moderado, el aumento de los costos energéticos y las dificultades en el abastecimiento pueden trasladarse a los gastos de producción agrícola y, posteriormente, influir en los precios de los alimentos.
En otros mercados, los metales también registrarían incrementos importantes. El organismo prevé que sus precios aumenten un 25% en 2026 y alcancen un nuevo máximo, impulsados por la demanda de aluminio, cobre y estaño para proyectos de energía renovable, vehículos eléctricos y centros de datos, además de las interrupciones en el suministro. Para 2027, anticipa una reducción del 3%. En el caso de los metales preciosos, como el oro y la plata, se proyecta un incremento del 40% este año, asociado con la búsqueda de activos considerados refugio ante la incertidumbre geopolítica y normativa.
“Los mercados de productos básicos se ven afectados simultáneamente por varias perturbaciones de gran magnitud”, afirmó Ayhan Kose, economista en jefe adjunto y director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial.
El funcionario advirtió que los mayores costos energéticos y las interrupciones comerciales pueden agravar la inflación, la inseguridad alimentaria y las dificultades para el crecimiento económico, por lo que consideró prioritario proteger a las poblaciones más vulnerables. Para apoyar a los países frente a estas presiones, el Grupo Banco Mundial ha puesto a disposición entre US$50,000 millones y US$60,000 millones mediante instrumentos existentes, incluidos US$25,000 millones en financiamiento preestablecido, que pueden destinarse a redes de protección social, liquidez para empresas y apoyo a explotaciones agrícolas.
El organismo también alertó que, si coinciden un mayor encarecimiento energético, nuevas interrupciones en los envíos de cereales y un fenómeno de El Niño intenso, podría desencadenarse una crisis alimentaria más grave. Aunque sus proyecciones centrales anticipan que los precios de los productos básicos caerán un 7% en 2027, la evolución dependerá de que no se intensifiquen los conflictos ni se materialicen simultáneamente los principales riesgos identificados.
