
La frontera de Las Chinamas, en Ahuachapán, fue el escenario de la llegada a El Salvador de la Antorcha Centroamericana por la Paz y la Libertad, una tradición regional que recorre los países del istmo como símbolo de unidad e integración centroamericana.
La llama fue entregada a la ministra de Educación, Karla Trigueros, por el viceministro de Educación de Guatemala, Francisco Cabrera, en el puente El Jobo, sobre el río Paz. Con este acto concluyó el recorrido de la antorcha por territorio guatemalteco y se dio paso a su tránsito por suelo salvadoreño.
Durante el recibimiento, Trigueros expresó el honor de representar a El Salvador en esta actividad y destacó el significado que tiene la antorcha para la región. La funcionaria señaló que la llama continuará su recorrido por Centroamérica y vinculó su llegada con el momento que, según afirmó, atraviesa el país en materia de paz y libertad.

La actividad también reunió a estudiantes de diferentes centros educativos, quienes participaron en el acto de bienvenida portando banderas y acompañando el ingreso de la antorcha. La presencia estudiantil dio un carácter cívico a la jornada y permitió que los jóvenes fueran parte de una tradición que conecta a los países centroamericanos.
Tras la ceremonia en la frontera, la ministra realizó la entrega de la llama a Alexandra Nicole Castro Castañeda, estudiante de la Escuela de Educación Especial de Ahuachapán. La joven asumió así el honor de convertirse en una de las primeras portadoras de la antorcha durante su recorrido por territorio salvadoreño.
Para los estudiantes de la Escuela de Educación Especial de Ahuachapán, la llegada de la antorcha representó un momento de participación y orgullo patrio. Con banderas y entusiasmo, los jóvenes se sumaron a una jornada que busca destacar los vínculos históricos y culturales que comparten las naciones de Centroamérica.

La tradición de la Antorcha Centroamericana por la Paz y la Libertad trasciende el simple traslado de una llama entre fronteras. Su recorrido busca representar la unión regional y generar espacios de participación para las nuevas generaciones, especialmente para los estudiantes que acompañan las actividades en cada país.
La antorcha permanecerá tres días en El Salvador, durante los cuales continuará su recorrido por diferentes puntos del territorio nacional. Posteriormente será entregada a Honduras, donde seguirá su trayecto por Centroamérica, manteniendo vivo este símbolo de integración entre los países de la región.
