
Los precios mundiales de la energía podrían aumentar un 24% durante 2026, según las proyecciones más recientes del Banco Mundial. De cumplirse esta previsión, los costos energéticos alcanzarían su nivel más alto desde 2022, generando efectos en la inflación, la producción de bienes y el costo de vida en distintos países.
El informe señala que el incremento estará impulsado principalmente por el encarecimiento del petróleo, uno de los productos energéticos más importantes para la economía global. En ese sentido, se estima que el precio promedio del petróleo Brent alcance los US$86 por barril en 2026, frente a los US$69 registrados en 2025.
El aumento de los precios de la energía no solo impactaría el costo de los combustibles. También podría reflejarse en mayores gastos de transporte, logística, manufactura y generación eléctrica, elevando los costos operativos de empresas y actividades productivas.
Además, el Banco Mundial prevé que los precios de los fertilizantes aumenten un 31% durante 2026. Este comportamiento está estrechamente relacionado con el alza de los costos energéticos, ya que la producción de fertilizantes depende en gran medida del gas natural y otros insumos vinculados al sector energético.

La institución también advierte que el encarecimiento de la energía y los fertilizantes podría trasladarse a los precios de los alimentos, afectando tanto a productores como a consumidores. Una menor asequibilidad de los fertilizantes podría reducir la rentabilidad agrícola y comprometer el rendimiento de futuros cultivos.
Como consecuencia, la inflación en las economías en desarrollo podría alcanzar un promedio de 5.1% en 2026, superando las previsiones anteriores. Esto significaría mayores presiones sobre los presupuestos familiares, especialmente en rubros esenciales como transporte, alimentos y servicios básicos.
El Banco Mundial señala que los hogares de menores ingresos serían los más vulnerables a estos incrementos, debido a que destinan una parte significativa de sus recursos a cubrir gastos relacionados con energía y alimentación.

Asimismo, el organismo advierte que si las condiciones actuales se agravan, los precios del petróleo podrían elevarse aún más, llegando a promediar hasta US$115 por barril en 2026, lo que generaría un impacto adicional sobre la inflación y el crecimiento económico mundial.
Ante este panorama, el Banco Mundial considera que el aumento de los precios de la energía será uno de los principales desafíos económicos para el próximo año, debido a sus efectos sobre los costos de producción, los precios al consumidor y la actividad económica global.
