
El precio internacional del café arábica alcanzó su nivel más alto en cinco semanas, impulsado por los riesgos climáticos en Brasil y los bajos inventarios disponibles en el mercado mundial. Según el informe del Instituto Salvadoreño del Café (ISC), al cierre del 16 de octubre de 2026, los contratos negociados en la Bolsa de Nueva York registraron importantes incrementos, en un contexto de incertidumbre sobre la producción de los principales países productores.
Uno de los factores que presiona los precios es la posibilidad de que el fenómeno de El Niño retrase las lluvias de octubre en Brasil, de acuerdo con la información citada de Barchart. Las precipitaciones son importantes para el desarrollo de los cafetos, especialmente durante la floración, una etapa que influye en la formación de los frutos. Si las lluvias llegan tarde o son insuficientes, la producción de la cosecha brasileña 2026/2027 podría verse afectada, lo que aumentaría la preocupación sobre la disponibilidad futura del grano.
A este escenario se suman los bajos niveles de inventarios certificados en la Intercontinental Exchange (ICE), donde se mantienen las reservas de café que cumplen con los requisitos establecidos para su entrega en los contratos de futuros. Cuando las existencias son reducidas, el mercado puede reaccionar con mayor intensidad ante posibles problemas de producción, debido a que existe menos disponibilidad para responder a una eventual disminución de la oferta.
En la Bolsa de Nueva York, el contrato de café arábica con entrega en diciembre de 2026 cerró en US$305.60, después de alcanzar un máximo diario de US$311.30. La cotización registró un incremento de US$10.80 respecto a la sesión anterior. Por su parte, el contrato para marzo de 2027 subió US$9.15 y terminó en US$294.50, mientras que el de mayo de ese año aumentó US$8.75, hasta los US$290.50.
Las alzas también se extendieron a los contratos de entrega más lejana. El café para julio de 2027 cerró en US$287.50, tras avanzar US$8.45, mientras que la posición de septiembre de 2027 terminó en US$284.75, con una ganancia de US$8.10. Este comportamiento refleja que la preocupación por la oferta no se limita a las entregas inmediatas, sino que también influye en las expectativas de los operadores sobre el abastecimiento futuro.
En cuanto a las reservas certificadas, el informe reportó 240,767 sacos de café de 60 kilogramos, frente a los 238,976 sacos de la sesión anterior. Esto representa un aumento de 1,791 sacos. Además, se contabilizaron 16,978 sacos pendientes de certificación, mientras que el documento indicó que no había café de origen salvadoreño entre los inventarios certificados de la bolsa. Esta información corresponde a las existencias registradas en ese mercado y no representa la totalidad del café producido o almacenado en El Salvador.
El comportamiento alcista también se observó en otras materias primas relacionadas con el mercado agrícola. El café robusta para enero de 2027 se cotizó en US$3,405 por tonelada, mientras que el petróleo WTI para diciembre de 2026 subió a US$99.15 por barril. Un encarecimiento del petróleo puede elevar los costos de transporte y logística, aunque su efecto final sobre los costos de producción y comercialización del café depende de otros factores.
El aumento de las cotizaciones internacionales es relevante para la cadena cafetalera salvadoreña porque ofrece una referencia para la comercialización del grano. Sin embargo, el precio que reciben los productores locales no depende únicamente de la bolsa: también intervienen la calidad del café, los diferenciales de origen, los costos de procesamiento y transporte, y las condiciones negociadas con los compradores. Por ello, aunque las alzas reflejan una mayor preocupación por la oferta mundial, su impacto en los ingresos de los caficultores salvadoreños dependerá de las condiciones específicas de cada operación comercial.
