
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) impulsan acciones para fortalecer la producción nacional de maíz y preparar a los agricultores salvadoreños frente a los efectos de la sequía y el fenómeno de El Niño. Como parte de esta iniciativa, las instituciones entregarán 589 kits agrícolas, rehabilitarán 30 sistemas de riego y desarrollarán programas de asistencia técnica para pequeños productores del occidente del país.
La intervención busca proteger los medios de vida de las familias agricultoras, mejorar la seguridad alimentaria y aumentar la capacidad de adaptación de las comunidades rurales ante los efectos del cambio climático. Además, contempla la protección de 589 manzanas de cultivo de maíz bajo riego, mediante la entrega de insumos, la recuperación de infraestructura agrícola y la implementación de prácticas de agricultura climáticamente inteligente.

Los kits agrícolas contienen semillas híbridas de maíz de alto rendimiento, fertilizantes e insumos para el manejo fitosanitario de los cultivos. Estos recursos permitirán a los productores mejorar sus condiciones de siembra, fortalecer el rendimiento de sus parcelas y reducir los riesgos asociados con condiciones climáticas adversas. La recepción y distribución de los insumos cuenta con el apoyo del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA), a través de sus agencias de extensión.
Otro componente importante es la rehabilitación o mejora de 30 sistemas de riego, con prioridad para aquellos que presentan mayores necesidades de intervención. Esta medida pretende optimizar el aprovechamiento del agua y facilitar la continuidad de la producción agrícola durante los períodos de escasez de lluvias, reduciendo la dependencia exclusiva de las precipitaciones para mantener los cultivos.

La iniciativa también incluye asistencia técnica y formación mediante las Escuelas de Campo para Agricultores (ECA), una metodología participativa que permite a los productores aprender y aplicar nuevas prácticas directamente en sus parcelas. A través de este mecanismo se prevé fortalecer los conocimientos de 350 agricultores en producción de maíz bajo riego, uso eficiente del agua y adaptación a la variabilidad climática.
Las acciones se desarrollan en distintos distritos del occidente salvadoreño: Santiago de la Frontera y San Antonio Pajonal, en Santa Ana Oeste; Santa Ana Norte, Metapán y Texistepeque; Atiquizaya y San Lorenzo, en Ahuachapán Norte; San Francisco Menéndez y Guaymango, en Ahuachapán Sur; y Acajutla, en Sonsonate Oeste. Con esta cobertura, las instituciones buscan atender a pequeños productores de zonas consideradas prioritarias para el desarrollo de la intervención.

Como parte de la respuesta frente a la vulnerabilidad climática, más de 8,000 personas también se han beneficiado de programas de acciones anticipatorias, diseñados para que las familias puedan prepararse antes de que ocurran los impactos de la sequía. Asimismo, se han facilitado transferencias de efectivo para que los pequeños productores adquieran alimentos de acuerdo con sus necesidades, contribuyan a dinamizar las economías locales y protejan sus medios de vida.
Mediante el trabajo conjunto, el MAG, la FAO y el WFP buscan fortalecer la capacidad de respuesta del sector agrícola ante los cambios en las condiciones climáticas. La entrega de insumos, la recuperación de sistemas de riego y la formación técnica forman parte de una estrategia orientada a proteger las áreas de cultivo, sostener la producción nacional de maíz y contribuir a la seguridad alimentaria de las familias salvadoreñas.
