
El proyecto RECLIMA benefició a más de 50,000 familias del Corredor Seco de El Salvador, con el fortalecimiento de la resiliencia y seguridad alimentaria, mediante la restauración de ecosistemas degradados, protección de fuentes hídricas y la adopción de prácticas sostenibles que garantizan la productividad de las tierras agrícolas.
La transformación estructural fue liderada por el Gobierno de El Salvador, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo Verde del Clima, logrando expandir la asistencia técnica especializada a 114 distritos.

El Viceministro de Agricultura y Ganadería, Óscar Domínguez, señalo que: «El proyecto RECLIMA ha tenido un impacto muy positivo (…) Estas comunidades ahora cuentan con tanques de captación de agua y el acompañamiento de técnicos capacitados que trabajan para mejorar las condiciones de bien común».
El funcionario añadió que gracias a las asistencias técnicas del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) los productores cuentan con herramientas para enfrentar los efectos del cambio climático, con acciones agroecológicas que les permiten implementar una agricultura sostenible.

Por su parte, el representante de la FAO para El Salvador, Jorge Samaniego, enfatizó la relevancia de este enfoque estratégico: «El proyecto RECLIMA es fundamental para consolidar una intervención de resiliencia climática, enfocada en los ecosistemas. Asimismo, la iniciativa ha mantenido un eje de trabajo clave en materia de restauración ecológica y productiva».
Con el proyecto se implementaron, al menos, ocho prácticas de cultivo sostenible en el Corredor Seco y se superaron las metas con la formación de 1,300 promotores, explicó el coordinador de RECLIMA, Mariano Peñate; y añadió que se capacitaron a unos 2,000 productores en manejo de agua segura y se establecieron sistemas de captación de aguas lluvia en 12 escuelas.

RECLIMA es un reflejo de éxito en beneficio de las familias salvadoreñas del Corredor Seco, en el que se une el esfuerzo de la FAO y el Gobierno de El Salvador, a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería, el CENTA, el Ministerio de Medioambiente y Recursos Naturales, el Fondo de Inversión Ambiental de El Salvador.
