
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) está fortaleciendo las alternativas de riego para los productores salvadoreños como parte del Programa de Aumento a la Producción, con el objetivo de mantener la producción de alimentos ante las condiciones climáticas adversas y reducir el impacto económico que la falta de lluvias puede generar en el sector agrícola.
El viceministro ad honorem del MAG, Óscar Domínguez, explicó que la estrategia contempla a productores pequeños, medianos y grandes, bajo una visión de esfuerzo nacional para garantizar la continuidad de las siembras. Entre las medidas implementadas se encuentran la entrega de sistemas de riego móviles y motobombas, además de la facilitación de perforaciones de punteras y pozos, previo a una evaluación técnica.
Domínguez señaló que actualmente todas las zonas de postrera que forman parte del Programa de Aumento a la Producción cuentan con riego auxiliar, lo que permitirá reducir la dependencia de las lluvias y mantener los cultivos durante períodos de condiciones climáticas desfavorables. De acuerdo con el funcionario, esta estrategia permitirá alcanzar entre dos y tres cosechas de granos básicos al año.

Desde una perspectiva económica, garantizar el acceso al agua representa una medida para proteger la inversión de los agricultores. Una pérdida de cosecha implica no solo menor disponibilidad de alimentos, sino también la pérdida de recursos destinados a semillas, fertilizantes, mano de obra, maquinaria y otros insumos. Por ello, contar con riego puede ayudar a disminuir el riesgo financiero que enfrentan los productores ante períodos prolongados de sequía o irregularidad en las lluvias.
La estrategia también incluye la producción de hortalizas. El MAG informó que ya están aseguradas más de 3,500 manzanas destinadas a este rubro, con lo que se busca ampliar y diversificar la producción nacional. El fortalecimiento de estos cultivos también puede generar mayor movimiento económico en las zonas rurales, debido a la actividad que se desarrolla alrededor de la producción, transporte, comercialización y distribución de alimentos.
Otro elemento señalado por el viceministro es que las zonas productoras mantienen sus cultivos bajo un esquema de siembra escalonada, permitiendo que las cosechas se obtengan en diferentes períodos del año. Esta planificación contribuye a mantener un abastecimiento más constante en el mercado y a sostener la actividad económica de los productores.

Domínguez indicó que tanto la inversión pública como la que realizan los agricultores estará enfocada principalmente en alternativas de riego, como una forma de anticiparse a los efectos de las condiciones climatológicas adversas que se registran en la región y en otras partes del mundo.
La apuesta por infraestructura y sistemas de riego busca, por tanto, reducir las pérdidas agrícolas, proteger los ingresos de los productores y mantener activa la producción nacional. Al mismo tiempo, una mayor estabilidad en las cosechas puede contribuir al abastecimiento de alimentos y reducir los riesgos económicos que los fenómenos climáticos representan para las familias que dependen de la agricultura.
